Las fachadas son el conjunto de elementos o parámetros exteriores de una edificación, cuando nos referimos a éste hacemos alusión mayormente a la delantera o parte principal, que en la mayoría de los casos es la más destacada o vistosa de un edificio o vivienda.
En esta construcción, se guarda especial cuidado en el diseño arquitectónico, porque al ser la única parte del edificio o la vivienda percibida desde el exterior, muchas veces es prácticamente el único recurso disponible para expresar o caracterizar la construcción.
Antecedentes A través de los siglos, se han transformado sin dejar de tomar en cuenta su condición de soporte o lienzo para los distintos estilos arquitectónicos, los cambios son producto de la evolución de las técnicas constructivas. En la antigüedad, la fachada formaba al mismo tiempo parte de la estructura en las edificaciones y de su cerramiento, por este motivo se comprometía tanto la capacidad de abrir huecos para iluminar, ventilar o disponer de vistas al exterior.
El desarrollo de las nuevas técnicas de construcción nos ha permitido a través de la historia añadir estos elementos arquitectónicos tan necesarios a la estructuras y obtener una amplia gama de elementos que enriquecen las fachadas y nos permiten a nosotros los arquitectos crear nuevas y modernas edificaciones.
Tipos de fachadas:
Podemos mencionar las más importantes.
Ligera: Tal como su nombre lo indica son ligeras, no contribuyen ni forman parte de la estabilidad de la estructura, por esta razón no son adecuadas para aislar el ruido; por ello, no se utiliza en los edificios que requieran ambientes silenciosos, tampoco funcionan como aislantes térmico. Sin embargo, su reducido peso, su gran capacidad para permitir la entrada de luz, y su rapidez de montaje las hacen idóneas para rascacielos y una gran variedad de espacios públicos.
Pesada: En este renglón, se ubican todas las tradicionales, ya sean que estén confeccionadas de ladrillo, piedra, de madera u otros materiales, además de las trasventiladas y las prefabricadas.
Trasventiladas: Son iguales a los denominados muros cortina, constan de montantes, travesaños y cerramientos, pero a diferencia de las anteriores, los montantes se anclan a muros de fábrica, y las piezas de cerramiento son pesadas: normalmente placas de piedra o cerámica. Las placas no necesitan presentar una junta estanca, y en el montaje se separa entre sí unos pocos milímetros, lo que permite que el aislamiento térmico ventile por esas rendijas. Estas fachadas se utilizan con mucha frecuencia en edificios institucionales, debido a su elevada calidad de acabado.
Prefabricadas: Son fachadas compuestas por módulos de pared que vienen hechos de taller, y se ensamblan unos a otros en la obra.
Dependiendo del nivel de prefabricación pueden incluso montarse paredes de fachada con las ventanas o la puerta ya instaladas. El material más utilizado en prefabricación es el hormigón, la madera y otros materiales más modernos como el GRC (material de construcción compuesto por hormigón reforzado con fibra de vidrio). Los sistemas de unión entre los distintos módulos están incorporados en las propias piezas, de modo que generalmente se utilizan en construcciones de junta seca.