La mejor época para llevar a cabo la poda, contrariamente a la costumbre general, es el final del invierno, pues así las plantas retoñan con más vigor.
La consecuencia inmediata de toda poda es el desarrollo de las yemas dormidas y por lo tanto tendrán un clima propicio para retoñar.
La poda no necesita más que unas pocas herramientas.
Tijerón podador: para árboles y ramas superiores, con mangos de más de 2 metros. Por lo general tienen una sierra, una tijera y un corvo, que se accionan mediante una soga.
Tijeras podadoras: una de mango largo -para ramas- y otra pequeña de mango corto, para ramillas y plantas de menor tamaño.
Una sierra y un serrucho: la primera para ramas medianas; el serrucho es para ramas gruesas.
Complemente su "equipo": con un par de buenos guantes de jardinería y anteojos plásticos protectores (tipo antiparras), para protegerse de la caída de hojas y restos.
También tenga a mano una brocha pequeña: para aplicar el cicatrizador de heridas.
Antes de usar sus herramientas, recuerde afilarlas y desinfectarlas, para prevenir plagas.
Las tijeras y podadoras se afilan con una lima suave. Los cuchillos con piedra de afilar.
En primer lugar, asegúrese que sus herramientas sean de buena calidad y estén bien afiladas y limpias, para que los cortes cicatricen con facilidad, sin dejar hilachas. Muchas veces, las heridas abiertas son la puerta de entrada para las enfermedades.
Si usted es un principiante en esta tarea, no intente llevar a cabo un tratamiento drástico.
Elimine todas las partes muertas, enfermas o débiles. Pode hacia atrás, en dirección a la madera sana.
El corte debe realizarse sobre una yema -a distancia suficiente para no dañarlas- en dirección opuesta a ella y con cierta inclinación (45° aproximadamente), para evitar que el agua quede retenida, favoreciendo la presencia de hongos y pestes.
El corte debe ser limpio, sin las melladuras que dejan las sierras. Jamás hay que quebrar las ramas.
El corte correcto permite el desarrollo vigoroso de las yemas sin perjudicar el resto de la planta.
Lo más importante es desinfectar de inmediato, para proteger las heridas de los hongos.
Luego incorpore algún fertilizante fosfatado en el suelo, especialmente en el caso de las rosas y si se observan hojas amarillas.
En árboles viejos y grandes puede complementar con una poda de raíces.
Recoja todos los restos de la poda. Si son tiernos y están sanos, haga "compost" con ellos; si son leñosos y están enfermos, quémelos.
Tras la poda, limpie sus herramientas con un paño humedecido en parafina y luego aplique una película de vaselina, que evitará que se oxiden.
Agradecimientos: Personal Novey de Calidonia.