Entre valores familiares se encuentra la convicción de los padres de que antes de traer un hijo al mundo hay que contar con una vivienda digna. Una casa donde el nuevo miembro de la familia cuente con una habitación propia y todos los elementos que la sociedad moderna considera fundamental para el normal desarrollo de su personalidad.
La convicción de que el pequeño ha de contar con su propio espacio deviene de la necesidad de, a través de los elementos decorativos del dormitorio, ir introduciendo al bebé en el mundo que le tocará vivir.
De este modo se va instruyendo al infante en el reconocimiento de sus derechos y deberes. Es decir, la capacidad de los pequeños a exteriorizar sus gustos y preferencias desde la más tierna infancia.
Antes, al decorar el dormitorio infantil sólo se tenía en cuenta el sexo de la criatura; o sea, si se adornaba la habitación con los colores tradicionales: azul o rosado.
Hoy, a la hora de elegir los elementos del dormitorio infantil, ya se tienen en cuenta hasta el carácter del niño
a que, según dicen algunos pediatras, los padres pueden detectar desde que el bebé está en el vientre de la madre. El mercado ofrece materiales para decorar los dormitorios infantiles de todas las edades. Desde adornos para las paredes hasta camas, mesas, veladores, cortinas, etc. Las grandes novedades las encontramos en el campo del descanso: cama nido imitando las formas de los típicos refugios de los cuentos infantiles; naves espaciales, cuevas y campamentos campestres, todo ello susceptible de irse ampliando y modificando según vaya creciendo el pequeño.
Las nuevas habitaciones infantiles, por lo general, son completas, caracterizadas por sus vivos y llamativos colores y por poseer múltiples elementos regulables.
Un aspecto muy importante en los dormitorios infantiles es la iluminación. Cuando ésta sea artificial ha de ser muy similar a la natural. La mejor la proporcionan las lámparas articuladas; aunque el modelo dependerá de la decoración general del dormitorio.
En cuanto a los armarios, los mejores son los empotrados, no ocupan visualmente espacio y aprovechan toda la altura de la habitación, pero si esto no es posible, lo mejor es contar con armario-clóset y, mientras el niño es muy pequeño, baúles y cajas para las prendas pequeñas.