Esta cantidad de peces permite pagar los gastos de comida, combustible, la embarcación y "poder cobrar algo".
Insiste en que no todos los días se logra una buena pesca, y con tristeza hay que irse "limpio para la casa" .
Por su lado, Daira Cano aseguró que si para los que se van lejos la "cosa está fea", para los que se quedan cerca de las costas la situación es peor.
Acotó que por ahora, lo único que se captura es el pez sierra, por ser ésta su temporada.
Además, afirmó que los pescadores están mal pagados. Al utilizar lanchas alquiladas, dependen del criterio del dueño de la embarcación para recibir un salario, el cual cobran semanalmente.
Agregó que aun así existe unidad entre los trabajadores, y que les ha servido para cuidarse cuando están en alta mar y en la misma playa, para las tareas de bajar los motores y descargar el producto de la embarcación.
En Playa Ensenada, existen varios centros de compra y venta del pescado, donde el producto es llevado directamente desde la embarcación, pesado y vertido en grandes tinas con hielo, para ser transportado en vehículos.
Sumado a los problemas económicos y de pesca, estos trabajadores del mar deben soportar cada fin de semana, las malas acciones de los que viajan en autobuses de paseo y que optan por llevarse las lanchas, defecar en ellas y causar otros destrozos.
Ellos, al igual que los propietarios de las tres fondas ubicadas en la playa, claman por una mayor seguridad por parte de la Policía Nacional.
Muchos de estos pescadores sobreviven de esta actividad comercial, razón por la cual están preocupados y esperan conformar una cooperativa, para salir adelante y así obtener mayores ingresos.