La tecnología, los materiales y los diseños han transformado a los extractores de grasa en verdaderas piezas decorativas.
Hay modelos con cristal, mandos digitales, manuales, de pared, islas y campanas.
Juan Carlos Correa, coordinador de mercadeo de Tandor Comercial, señaló que hay extractores convencionales, de diseño y lujosos. Algunas personas prefieren los más novedosos, mientras que otros los económicos.
Modelos.
Existen tres: los de isla, campana y de pared. Hay sencillos, con luz, otros de control manual y digitales, que podrá programar para que se apaguen en el tiempo que usted indique.
El tamaño de su cocina es el principal indicador para seleccionar el apropiado. Por ejemplo, si vive en un apartamento necesitará uno de 400 metros cúbicos por hora. Por el contrario para una cocina grande deberá ser de 800 metros cúbicos por hora.
Si usted tiene una estufa de 90 cms de ancho el extractor debe ser igual o más grande.
Para que realice su función deberá colocarlo a 70 cms de los quemadores de la estufa.
El extractor de grasa lo puede encontrar en acero inoxidable.
Limpieza.
Si está (el extractor) sucio, impedirá la correcta eliminación de vapores y olores.
Por esa razón es importante que lo lave periódicamente. No es necesario que lo haga todos los días, pero si una vez a la semana.
Lo primero que tendrá que hacer es retirar las rejillas y humedécerlas con un antigrasa. Luego con un cepillo pequeño retire la grasa.
No olvide limpiar el interior de la campana. Para esto, utilice una esponja humedecida con amoníaco, con cuidado de no mojar el motor.
Para limpiar el exterior, utilice un desengrasante de cocina, si es de acero inoxidable use agua con una cucharada de bicarbonato.
Por último, cambie el filtro cada tres meses.
El acero inoxidable es más resistente a la oxidación, pero igualmente tendrá que aplicar productos especiales para su limpieza.