Cada aparato eléctrico debe ser utilizado para la finalidad con que se fabricó. Un uso incorrecto puede acarrear sobrecargas o derivar en un estado de conservación dudoso que ponga en riesgo la seguridad de las personas. En este sentido, uno de los factores que se debe tener en cuenta es el tipo de aislamiento.
Con cuidados mínimos y un uso razonable podemos conseguir una larga durabilidad. En caso de avería, según el precio del aparato de que se trate, el costo de la mano de obra y del desplazamiento pueden ser motivo más que suficiente para sustituirlo por uno nuevo. Pero, antes de comprar un electrodoméstico nuevo debemos examinar la gravedad del daño y ver si merece la pena pagar por una reparación. Por supuesto habrá que cambiarlo si el presupuesto supera la mitad del precio del nuevo y la garantía se prolonga tan sólo seis meses.
Cada uno de estos artefactos cuenta con un tiempo de duración límite y características propias, es fundamental leer y seguir con detenimiento las instrucciones de cada uno para garantizar así que su vida útil se prolongue durante el mayor tiempo posible.
Cuidados.
Suelen estropearse por tres razones: falta de limpieza, negligencia en su manipulación y por cambios bruscos de voltaje en el sistema eléctrico.
A la hora de instalar la nevera debemos hacerlo lejos de las fuentes de calor, es decir, debe permanecer alejada del sol, horno o calefacción, pero este dato que acabamos de especificar aquí es ignorado por la mayoría de los usuarios y es así como luego, el motor del refrigerador se sobrecalienta y puede llegar hasta fundirse.
La lavadora también se incluye dentro de los electrodomésticos, y ésta envejece por el efecto combinado del uso y del tiempo.
Los aparatos de tecnología audiovisual, también entran dentro de la gama de los electrodomésticos, que suelen renovarse por los avances tecnológicos. Si se manipulan adecuadamente pueden tener una larga vida útil, no menor a los 20 años.