Lo que más llama la atención de esta práctica, es la gran pureza estética y la profundidad de muchas de sus enseñanzas.
El zen se introdujo en Europa a principios del siglo XX por medio de costumbres y prácticas muy establecidas en Oriente como las artes marciales, los jardines japoneses zen o el arreglo floral.
Este principio se basa en la simplicidad y en lograr un ambiente de armonía. Se puede decir que "Si la mente está tranquila, todo se vuelve tranquilo". Es aquí en donde la decoración de nuestro hogar es primordial para lograr ese ambiente de paz que propicie la reflexión.
Esto se obtiene al combinar varios factores como paz, silencio, líneas rectas, aromas sutiles, colores neutros, maderas naturales, muebles sencillos, luz indirecta, todo en perfecto equilibrio.
En el dormitorio se impone la tranquilidad y la pureza de los colores beige y blanco. Será mejor una cabecera para la cama hecha en madera. El toque final lo pone la iluminación, muy baja y escondida.
En la cocina el color más adecuado es el blanco. El color para los platos y demás componentes será sin duda el blanco, fácil de combinar y en línea con la búsqueda de la armonía de la casa.
En el cuarto de baño se impone la pureza. Todo debe estar dispuesto de modo que sugiera suavidad al tacto, a la vista y al oído. Un buen efecto es sustituir el azulejo tradicional por piedra.