Muchos diseñadores tienen la capacidad de impresionar a través de sus creaciones, efectos que la mayoría de las veces no tiene nada que ver con los materiales que se utilizan o con la función que cumplen, el tamaño o como se produjo.
Para lograr estas piezas y sus efectos debe existir una relación entre el diseño y sus formas, donde la imaginación y la realidad, deben tener relación y permanecer intactas.
Es difícil conseguir esto cuando vivimos en una época donde el diseño invade todo imponiendo sus criterios y exigencias muchas veces estéticas, ahora los elementos decorativos no sólo cumplen una función, sino que deben hacerlo con distinción mostrando su mejor aspecto.
Se utilizan las curvas, líneas geométricas inspiradas en el Art Nouveau y una de las características principales es que se adapta a las circunstancias de la vida moderna, por lo que se halla íntimamente ligado a la producción industrial, desarrollándose en dos vertientes: la arquitectura y el diseño gráfico.
Es el primer movimiento que se desprende casi por completo de la imitación de estilos anteriores (Renacimiento, Barroco, Neoclasicismo, Romanticismo, etc.) en busca de la identidad de lo urbano y lo moderno, puesto que nacía un nuevo siglo.
Materiales.
Son tantos y variados que se utiliza lo liviano del cristal y del aluminio para obtener reflejos dorados, nacarados o brillantes y se pueden lograr modelos ondulantes que desafían las leyes de la física.
Hay piezas de diseñadores de extraordinaria belleza que fueron audazmente concebidas a las que se les ha incorporado colores llamativos que provocan un efecto visual; si bien estos diseños no dejan de sorprendernos por su calidad creativa existen una infinidad de estilos y modelos que también cumplen de manera magistral su función dentro de la decoración de una residencia.