Su comprensión poética del espacio y la realización de una arquitectura con la que modifica el paisaje y con la que se esfuerza en resolver las necesidades humanas, sociales y estéticas son algunos de los motivos que han hecho del arquitecto brasileño Paulo Mendes da Rocha merecedor del Premio Pritzker 2006.
El premio Pritzker, el más importante del mundo de la Arquiectura, ha recaído este año en Mendes da Rocha, segundo brasileño galardonado después de que ya lo recibiera en 1988 Oscar Niemeyer. El jurado, que estuvo presidido por Lord Palumbo, integrado por Balkrishna Vithalddas Doshi, Rolf Fehlbaum, Frank Gehry, Carlos Jiménez, Victoria Newhouse y Karen Stein, actuando Marta Thorne como directora ejecutiva del mismo, ha justificado su decisión, señalando que Mendes da Rocha, inspirado por los principios y el lenguaje del modernismo y afecto al uso de sencillos materiales de construcción durante seis décadas, ha proyectado edificios con un profundo conocimiento de las poéticas del espacio.
Con su arquitectura, modifica el paisaje buscando reconciliar las necesidades sociales y estéticas de los hombres. El fallo asimismo destaca que el arquitecto premiado ha construido desde casas particulares y edificios de apartamentos, hasta plazas públicas, pasando por iglesias, estadios, museos, guarderías o tiendas de muebles y ha dedicado su carrera a la creación de una arquitectura guiada por su sentido de la responsabilidad con quienes habitarán sus proyectos".
El Jurado reconoció que la obra de Mendes acompasa su visión social con el nuevo mundo y nos recuerda que la arquitectura, sobre todo, es un esfuerzo humano que está inspirado por la omnipresente Naturaleza.
Lo digo porque cuando viví en Panamá siempre quise pintar y dibujar, o trabajar en el área de publicidad creativa, pero fui llevado por las ideologías de la sociedad en vez de seguir mi propio camino. Mientras viví en Panamá estudié Ciencias Computacionales, y me era muy difícil estas clases porque en realidad no era lo que yo querías. Fue cuando llegue a EEUU cuando decidí hacer mi propio camino y fui aceptado a varias escuelas de arte como Ringling School of the Arts en Sarasota, o New World School of the Arts en Miami que me di cuenta que era lo que yo había venido hacer a esta tierra.
R. En Panamá y aquí en Estados Unidos, nos olvidamos que la cultura mueve el país hacia adelante. Es la fuerza que abre nuestras mentes a avanzar como seres humanos y nos da la posibilidad de ver mas detalles en cada uno de nosotros como personas.
El arte ayuda al hombre a ver los colores de la vida, los detalles, nos ayudan a ver la diversidad de nuestras mentes y al igual que respetar esas ideas por individuales que son. Por eso me duele ver que no se le da más interés a esta rama tan importante.
R. Yo he estado fuera de Panamá desde 1989. En mis viajes a Panamá me he dado cuenta qué tanto ha crecido y que tan metropolitano se ha convertido este país tan pequeño pero tan grande, y que llevo en mi corazón. Sobre su segunda pregunta, yo soy otra persona más, pero muchos me preguntan de dónde es mi nombre porque la mayoría no los pueden pronunciar.
Nadie sospecha que soy de otro país, al menos que hable de ese tema. Aunque estoy orgulloso de ser panameño, también estoy muy orgulloso de mi ciudadanía americana y de la posibilidad que me ha dado este país de ser feliz y libre, sin tener que comprometer mi integridad. Más información en www.delaespriella.com