Tal vez sería inimaginable decorar una residencia ubicada en la ciudad con un estilo rústico que evoca el encanto de las casas de campo o playa. Sin embargo, esta tendencia posee un toque auténtico y único, que permite una enorme libertad en la composición decorativa exterior e interior en medio de la ciudad.
Conversamos con Gabriel López, de la tienda D´Kasa, quien describió que a diferencia de otras corrientes, en ésta la madera cobra protagonismo, logrando así crear ambientes únicos y con rasgos artesanales.
"Los tipos de madera por excelencia utilizados para la fabricación de muebles rústicos son el cedro, el roble y el piñón de oreja (madera nativa de regiones colombianas), las cuales son tratadas y curadas contra cualquier tipo de plaga".
Para los conocedores, este tipo de muebles está fuera de la nueva tendencia de mobiliario prefabricado, que son fríos e impersonales; estos deben ser únicos, confeccionados por las manos de artesanos y que permitan que cada rincón inspire humanidad e historia.
Otros elementos como las fibras naturales y las forjas, que pueden ser una excelente elección en cabeceros, lámparas o marcos, también se combinan para una propuesta atractiva.
Los tonos adecuados para adornar las estancias deben ser aquellos que evoquen la naturaleza, el cielo, la tierra, los árboles, etc. Por ello, los marrones, los azules o los verdes son tonos ideales.
Los muebles de madera no resisten la humedad ni el sol, por lo que si se colocan en áreas exteriores de la casa, deben estar protegidos de estos dos factores.
Para su limpieza, sólo se requiere de un paño para eliminar el polvo y luego se aplica un poco de cera.
Ideas para cada espacio.
En la cocina, una gran mesa y sillas cómodas son mobiliarios ideales, al igual que armarios abiertos que dejen al descubierto nuestra vajilla. En las habitaciones, camas de metal o de hierro forjado son buenas alternativas.
En general, el estilo rústico es, ante todo, una decoración cálida y llena de vida.