Es muy conveniente proteger la madera contra los hongos y otros muchos enemigos que la acechan para destruirla.
Los insectos más comunes son el «capricornio», el «lictus» y la «barrena», que atacan prácticamente todas las maderas, pero especialmente las resinosas (pino, abeto, etcétera).
El tamaño del capricornio es importante y sus orificios de salida son ovales y llenos de un polvo fino. Prolifera especialmente en las maderas resinosas secas: paneles y parquetes.
El lictus tiene el cuerpo cilíndrico y sus orificios de salida son pequeños y ligeramente ovales, llenos de un polvo muy fino.
Afecta a las maderas escamosas muy secas, particularmente los muebles y parquets.
La carcoma o barrena o es más plana que el lictus y hace unos pequeños agujeros circulares rodeados de un polvo no tan fino. A veces emite este insecto unos sonidos cadenciosos al frotar su cabeza contra la madera. Ataca generalmente a toda clase de maderas.
Tan pronto se note que los muebles, parquet y objetos de carpintería en general empiezan a mostrar signos de infección, es preciso intervenir rápidamente para que el daño no se extienda.
No todas las maderas, no obstante, deben tratarse igual, ya que las maderas se clasifican en dos grandes clases: maderas duras, como son muchas de las maderas frondosas y la mayor parte de las llamadas exóticas, y maderas blandas, que son las resinosas y algunas de las frondosas, como álamo, abedul, roble, olmo, etcétera.