Monseñor Aurelio García, fundador del seminario, indicó que se debió buscar otras alternativas para seguir adelante, pero con la clausura del centro formador de sacerdotes sólo se desvanecen sus sueños y esperanzas de llevar la palabra de Dios a los campos.
Este año se inscribieron cuatro jóvenes en el seminario y de éstos solamente quedó uno en calidad de monaguillo.