Los errores más frecuentes que se cometen al pintar pueden evitarse. Las sorpresas desagradables aparecen mientras se trabaja o lo que es peor, cuando se ha terminado de pintar.
1. Si la pintura no se adhiere.
Si la pintura no se adhiere. Ocurre cuando la pintura al secarse se separa de la superficie por las siguientes causas: pintar sobre un soporte mal preparado, aplicar la pintura sobre una superficie húmeda o con filtraciones de agua, pintar sobre superficies que tenga grasa o cera, y que no se limpió adecuadamente.
Cómo evitarlo.
Prestando atención al preparado de los soportes, limpiando correctamente grasas, aceites u otras sustancias superficies o utilizar una buena pintura de imprimación en superficies vírgenes y lijar las pinturas viejas, para facilitar la adherencia de las nuevas.
2. Cuando la pintura se cuartea.
Cuando la pintura se cuartea. Aparecen hendiduras de cierta profundidad en la capa de pintura aplicada.
Causas.
Emplear pintura de baja calidad ó inadecuada: repintar con pintura nitrocelulosa una superficie anteriormente cubierta con esmaltes sintéticos o con pinturas grasas, pintar sobre preparaciones muy blandas u oleosas sin que estén totalmente secas.
3. Cuando quedan señales de la brocha.
Cuando quedan señales de la brocha. Son los canales o hendiduras que se ven en la superficie pintada y que resultan antiestéticos.
Causas.
Tomar poca pintura con la brocha; con esto las cerdas quedan al descubierto y van marcando la película de pintura, extender la pintura con demasiadas pinceladas, dando tiempo a que el disolvente se evapore, Repasar la pintura que está a punto de secarse. Formas de evitarlo: no intentar una última pincelada si la pintura ya se está secando, y comprobando si la consistencia de la pintura es la adecuada.
4. Cuando la pintura no seca.
Cuando la pintura no seca. Se aprecia cuando habiendo esperado el tiempo de secado indicado se nota, al intentar dar otra mano de pintura, que la anterior todavía no está seca.
Causas.
Usar disolventes inadecuados, pasar capas de pintura muy espesas, el exceso de humedad, la falta de ventilación o un ambiente demasiado frío también contribuyen a un secado lento.