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Tonos dorados en el jardn


Quien haya viajado por la Borgoña francesa, conocerá sin duda los campos estivales llenos de tournesol: girasoles.
El nombre ya lo dice todo; los girasoles brillan como el propio sol y dan al jardín esos alegres tonos dorados en preciosas formas de flores.
Todo el mundo conoce el girasol anual, una planta gigantesca de enormes flores en tonos cálidos.
Pero la familia es más grande de lo que se cree; las variedades de Helianthus más bajas y más desconocidas ofrecen otra sorprendente imagen de esta planta.
En los países mediterráneos se cultivan por las semillas, las pipas, para exprimir de ellas el aceite de girasol.
Pero la planta procede originariamente de América, donde los indios le atribuían poderes divinos.
Estados Unidos es también el país de la tradición competitiva: cada año se siguen organizando fiestas y entregando premios para la planta más alta y las flores más grandes.
Sin embargo, en nuestro cálido país, también es posible la siembra de esta encantadora flor.
La luz es un elemento fundamental. El girasol necesita una ubicación cálida, soleada y protegida del viento. Es resistente a cualquier temperatura, pero no a los ambientes fríos.
Hay que regar la planta abundantemente durante la etapa de crecimiento y floración, pero siempre evitando los estancamientos de agua, pues son muy sensibles a la podredumbre del tallo por exceso de riego.
En cuanto al suelo, debe ser muy fértil, por lo que si se siembra directamente en el jardín, es imprescindible enriquecerlo con abundante materia orgánica.
Es importante tomar en cuanta que, esta flor no aguanta bien los transplantes, por lo que es mejor sembrarla directamente en macetas o semilleros.
Igualmente, es aconsejable sembrar los girasoles en forma separada de los otros cultivos (a varios metros de distancia), porque éstos impiden el desarrollo armonioso de otras plantas cercanas.
Más allá de la esencia armoniosa que aporta a nuestro jardín, uno o dos girasoles en un florero pueden representar un elemento distintivo dentro de la decoración.
Además, un ramo entero en una escala de amarillo pálido a dorado intenso produce un efecto encantador. Curiosamente, Vincent van Gogh se dejó inspirar con regularidad por la belleza de esta planta.
Todavía más divertido que comprar un ramo de girasoles es cultivarlos en tu propio jardín para poder coger las flores después.
Por otro lado, es una planta fácil de sembrar en un jardín soleado, ya que el sol es imprescindible para su crecimiento.


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294409
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América