Excelente opción para invierno
- La mejor temporada para visitar la ciudad, por cuestiones climatológicas, es entre abril y octubre de cada año. No obstante, la ciudad está preparada para el frío gracias a una especie de complejo subterráneo, llamado PATH, que une mediante galerías subterráneas cinco estaciones de metro, 50 edificios, 1,200 tiendas y restaurantes, y 5 hoteles.
- La vida cultural y museística de la ciudad no para durante los meses fríos, con actuaciones de la Orquesta Sinfónica de Toronto, del Ballet Nacional de Canadá y de la Compañía de ópera de Canadá.
Posee una diversidad de culturas que se disfruta a pie de calle gracias a que, aun siendo la mayor ciudad de Canadá, su centro tiene aún un tamaño manejable para el turista gracias a su sistema de transporte público. Esto hace posible descubrir su espíritu y sus barrios y monumentos, caminando o incluso en bicicleta.
El Chinatown de Toronto, ubicado cerca también de los barrios portugueses e italianos, en la intersección de la calle Spadina y Dundas, se ha convertido en una de las zonas preferidas por los visitantes para callejear y realizar compras. Además de los establecimientos chinos, y de excelentes restaurantes asiáticos con precio atractivos, a tan solo dos manzanas se encuentra el pintoresco mercado de Kensington.

En la calle del mismo nombre se han abierto muchas tiendas de antigüedades y ropa vintage y de segunda mano entre edificios de colores y grafittis, en un ambiente que recuerda el Camdem Towm londinense.
También a escasos metros del Chinatown se puede visitar la Art Gallery of Ontario, la mayor pinacoteca de la ciudad, que combina interesantes colecciones temporales con un amplio fondo de pintores modernos y canadienses.

Muy diferente es el ambiente del Downtown, en torno a la calle Yonge, una de las principales de la ciudad y, por cierto, la calle más larga del mundo, pues se extiende hasta 1896 kilómetros hasta el norte. En ella se localiza el centro comercial Eaton, el mayor de la ciudad, y la Yonge-Dudas Square, el centro neurálgico de la ciudad.
Pero las tiendas más exclusivas de Toronto no se encuentran en esta zona, sino en Yorkville sobre la calle Bloor. Este antiguo barrio hippie se ha ido reconvirtiendo, en las últimas décadas, en la “milla de oro” de Toronto con la presencia de las grandes firmas internacionales y restaurantes refinados con terrazas y ambiente europeo.

También sobre la calle Bloor está el ROM (Royal Museum of Ontario), que alberga una amplia colección generalista con interesantes piezas sobre la historia del Canadá.
Más al sur, cerca del lago Ontario se localiza el Distrito del entretenimiento de Toronto, con muchas salas de teatro y varias calles, como Queen o King, llenos de bares y restaurantes. Pero en este distrito es, sin duda, la CN Tower la visita obligada. La experiencia denominada como “edge walk” o paseo al límite, se suele realizar justamente en el tejado del restaurante que está en la torre.

Las cataratas del Niágara no están en la ciudad, pero son parte de otra de las visitas obligatorias. Situadas a unos 100 kilómetros, justo en la frontera con EE.UU., todos los hoteles en la ciudad ofrecen excursiones de un día para contemplar esta maravilla de la naturaleza. Es recomendable evitar los fines de semana, cuando además de los turistas internacionales, miles de visitantes locales abarrotan la zona.