The Baths es, sin lugar a dudas, uno de los santuarios naturales más impresionantes del Caribe. Sorprende, desde cualquier punto donde se le observe.
Desde altamar, esta formación ígnea atrae los ojos de los navegantes, habituados al azul del mar. Desde las montañas que la rodean -conquistables tras una intensa caminata que suele terminar en el Mad Dog Bar- luce como un laberinto natural; ya en su interior, se descubre un camino lleno de sorpresas.

The Baths es uno de los destinos más conocidos de las Islas Vírgenes Británicas, localizado en Virgin Gorda, una isla con un singular nombre dado por Cristóbal Colón en 1493, según la percepción que tuvo de ella el navegante genovés.
Entrar en el “laberinto” es prácticamente sencillo; pero a medida que el camino avanza, los senderos parecen ser más estrechos, las formaciones rocosas más bajas y las cuestas más empinadas. A tal punto que, medir más de 1.70 metros de altura, podría resultar incómodo.

La recompensa son las “piscinas naturales” de agua salada, formadas por la entrada del mar a las pozas formadas entre las rocas y pequeñas cuevas, donde la luz del sol entra en forma vertical, como si iluminasen una habitación oscura.
“La ventana”, un mirador natural, orientado hacia el Parque Nacional Bahía del Diablo, es uno de los atractivos favoritos del lugar.

Tras una caminata, tan extenuante como sorprendente se llega a una de las más hermosas playas de las Islas Vírgenes. Tal es su célebre belleza que no es difícil encontrarse con una sesión de fotos para alguna reconocida publicación internacional o, quizás, alguna filmación.
En su playa, rodeada de rocas, arena blanca y aguas transparentes se puede practicar “snorkeling” sin esfuerzo. Solo basta algo de precaución con el oleaje provocado por el fuerte viento del norte, que hace que las olas rompan sobre la roca.

Día de playa.
Aparte de su innegable atractivo natural, en The Baths hay también comodidades, como restaurantes. Poors Man’s Bar, que es un lugar de apariencia sencilla y exquisitos platos, a precios asequibles y en las zonas altas se encuentra The Top of The Baths, un poco más refinado y con piscina propia, a disposición de los comensales.
Aunque no es propio de un día de playa; ir de compras también es una opción en The Baths. A la entrada del lugar se ubican dos tiendas imprescindibles para surtirse de un par de atuendos caribeños, Easy Bargains y Tropical Gift Collections.
Belleza escénica, buena comida y compras. The Baths es simplemente otra versión del paraíso.