[~sociales01-1.jpg~ Orlando Bernal, Gema Vargas, Ramón Arias y Elsa Paredes. ]
[~sociales01-2.jpg~Jessica Rodríguez y María Alessandra Mezquita, señorita Panamá 2005-2006. _Foto: Emanuel Carrasquilla / EPASA. ]
[~sociales01-3.jpg~ Karol Amores y Freddy Solis. ]
[~sociales01-4.jpg~ Anabella Barría y María de Mezquita. ]
[~sociales01-5.jpg~ Venus de Tulipano y Mario Tulipano. ]
[~sociales01-6.jpg~ Rosa María Hernández y María Alessandra Mezquita. ]
~0423-PA-D5-1~
Un joven abogado que en los últimos once años ha sido Fiscal y Defensor del Pueblo, dos instancias desde las cuales ha podido poner en práctica –“intentarlo”, dice él- propuestas democráticas por las que se vinculó desde sus años en la Universidad de Panamá a distintos movimientos estudiantiles, que fortalecieron luego la lucha contra la dictadura.
Hijo de Juan Antonio Tejada Mora y Josefa Espino, define a la Democracia Cristiana como su escuela y a Ricardo Arias Calderón como su dirigente admirado, y del que fue asistente.
La figura de Ricardo Arias Calderón, quizás como a mucha otra gente también, a mí me atrajo, me apasionó, por su disciplina por su inteligencia como dirigente y terminé matriculado en las filas del PDC. De eso ya hace más de once años, a este momento, dijo.
El año 2001 fue escogido por la Asamblea Nacional como Defensor del Pueblo, una posición desde la cual desarrolló una intensa labor a favor de la Transparencia y la Rendición de cuentas. En buena parte a él, y al equipo humano que lo acompañó se debe que se levantara el velo del secreto de la planilla estatal, los contratos de servicios profesionales, la planilla de la ACP, y los estados financieros de las empresas de electricidad, en los que se lograron fallos favorable en cuanto a que esta materia no es privada sino de libre acceso público.
Precisamente por eso cree que a mediados de su gestión hubo un poco de pase de factura a la Defensoría, traducido en una reducción del presupuesto de 2.8 a 2.3 millones de balboas. A la Defensoría hay que tratarla mejor, nos dijo.
El reconocimiento de las promesas oficiales hechas a Cándido Aizprúa, el niño millón se materializaran 47 años después, gracias a la gestión de la Defensoría en este período. Pero si algo pareció conmover a este profesional del derecho que, además de la Universidad de Panamá realizó estudios de doctorado en la Complutense de Madrid, fue el instante en que le preguntamos por las reunificaciones familiares que logró durante su período.
Recordó como en una ocasión las gestiones de la Defensoría y la solidaridad de su homólogo de Costa Rica permitieron, a solicitud de su madre, dar con el paradero de una niña que había sido abandonada en ese país. Rondaba los 12 años y cuando la localizaron estaba en marcha un proceso de adopción que quién sabe a dónde la hubiera llevado.
Semblanzas: ¿Cómo se sintió en medio de esa situación?
JATE: En medio de estas y muchas otras que debimos atender como Defensor uno se siente como cualquier otro ser humano, con una gran alegría de ver a niños y niñas que regresan a los brazos de sus familiares.
Semblanzas: ¿Cuál era el estado de la Defensoría del Pueblo cuando usted asumió el cargo?
JATE: Al momento en que llegamos los objetivos de la Defensoría ya eran conocidos. Los retos eran otros; se trataba de convertirla en una Institución Nacional, descentralizada y especializada. Logramos abrir cuatro oficinas provinciales en Colón, Santiago, Las Tablas, David y dimos paso para la última apertura de una oficina en Darién, que debe estarse abriendo en los próximos días. En la parte de la especialización, con miras a poder ampliar el marco de situaciones que son de preocupación desde la perspectiva de los derechos humanos, necesitábamos que nuestros funcionarios se especializaran en la atención de estas situaciones. Allí tuvimos la mano amiga del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, el de mayor prestigio académico de las Américas, y logramos enviar a un número importante de nuestros funcionarios a distintos países a recibir adiestramiento y capacitación en materias tales como los derechos de la mujer, de la niñez y juventud, de las personas que viven con el VIH Sida, por ejemplo; servicios públicos privatizados, entre otros muchos adiestramientos que se recibieron. Por resumirte te diría que a este momento hay una percepción muy clara de que la Defensoría ha logrado institucionalizarse, ha dejado de ser el Defensor para convertirse en la Defensoría.
Semblanzas: ¿Cómo lo compara con el poder judicial, usted fue Fiscal seis años?
JATE: Te diría que en cinco años logré resolver una serie de situaciones con prontitud. Por ejemplo, en el tema de medio ambiente, la afectación a la calidad de vida de los panameños, se pudo ver a un Defensor del Pueblo solicitando muy rápidamente el cierre de algunas empresas, Pamexsa, por ejemplo en Juan Díaz; y el Estado reaccionando a los dos o tres días. Si el Defensor hubiera tenido que atender los formalismos que se atienden con poderes coercitivos eso no hubiera pasado en tan poco tiempo. Por ejemplo en el tema del niño millón, que demoró 47 años esperando que el Estado atendiera esta situación; logramos por parte del Estado una respuesta en este caso satisfactoria hacia este humilde panameño que llevaba casi medio siglo a la espera del cumplimiento de una ley que le proporcionaba una serie de beneficios como consecuencia de un momento de gran alegría para todos los panameños como fue el nacimiento del niño millón. El tema, por ejemplo, de niños y niñas que trajimos del extranjero sin formalismos, cerca de 14 niños y niñas que estaban en distintos países muy lejanos como África, Taiwán, Pakistán, el Cono Sur, Estados Unidos, Canadá, Centroamérica y que logramos reunificar con sus familias. Son situaciones que si hubieran sido atendidas bajo los formalismos y los tiempos procesales a los que está sometida la administración de justicia, porque, precisamente toman decisiones finales, no hubiéramos podido hacerlo en tan poco tiempo.
Semblanzas: ¿Institucionalmente cuáles fueron los aportes al desarrollo de la Defensoría en este período?
JATE: Yo creo que de alguna u otra manera, buena parte del desarrollo de lo que llamamos la sociedad democrática ha sido gracias a la ayuda de la Defensoría. Hoy por hoy tenemos una serie de ciudadanos que han interiorizado una serie de principios y valores que fundamentan la sociedad democrática. Valores como el diálogo, la tolerancia, la solidaridad, el respeto a la ley, a las autoridades, que hoy la sociedad tiene mucho más presente. De hecho buena parte de esto que llamados el ruido que produce la democracia resulta ser como una expresión muy visible de que hoy tenemos ciudadanos mucho más beligerantes en el reclamo de sus derechos y sus garantías frente al Estado. Y ese ruido se produce porque hay precisamente una brecha entre el desarrollo de esa sociedad democrática y el desarrollo de la institucionalidad. La gente conoce hoy más sus derechos ciudadanos, fundamentales, constitucionales y los reclama con pasión. De hecho, también, los reclama con más respeto. Y te hago un paréntesis: en los últimos reclamos que los ciudadanos hicimos con relación al tema de la tarifa de la electricidad, te observo que los reclamos se hicieron como consecuencia de concentraciones ciudadanas en las aceras. Sin afectar derechos de terceros. Los ciudadanos comienzan a entender que en democracia, a diferencia de la dictadura, la lucha es tratar de convencer o sumar a la opinión pública que es verdaderamente el cuarto poder, para merecer en consecuencia, de manera más rápida y más pronta la atención del Estado.
Semblanzas: ¿Y cuál es entonces su enfoque sobre esta relación entre las empresas eléctricas, la comunidad y el papel que el Estado ha debido jugar?
JATE: Es un tema en el cual la Defensoría tuvo una alta participación en este últimos cinco años. Siempre la Defensoría ha criticado el papel omiso del Estado, la falta de un mejor y mayor papel de tutela de los derechos ciudadanos; creo que nos metimos en una especie de trampa, y la trampa ha resultado mucho peor en la medida en que no hay controles estatales efectivos. El Ente no jugó su papel. Ya eso a estas alturas está más que demostrado. Y de una u otra manera las empresas estuvieron bastante a la libre. Eso resulta ser una lástima, porque finalmente la situación ha tenido un impacto importante en el desarrollo del país.
Semblanzas: ¿El estado dejó a la comunidad a su suerte frente a las empresas?
JATE: Eso es así, inexplicablemente. En una materia de tanta importancia para la ciudadanía, como es el tema de la electricidad. Y apuntemos algo más. Cuando hablamos de tarifas altas y de preocupaciones, estamos hablando de limitar el acceso a un servicio tan importante como el de la electricidad y de la limitación a los niveles de competitividad que empresas e industrias requieren para aportar su grano de arena al desarrollo del país. En la medida en que Panamá, o el Estado, no procure tarifas más bajas a los ciudadanos, a los empresarios, a los industriales, las posibilidades de competitividad que tiene el país en un mundo globalizado, son menores. Igualmente podríamos caer en una trampa si abrimos nuestro mercado, si nos abrimos a la competencia mundial (y hay que hacerlo) si los costos de productividad del país son mayores que la de otros países, no estaríamos en capacidad de competir con nadie.
Semblanzas: La libertad de expresión, Usted fue fiscal ¿Cómo define la relación entre medios, sector judicial y libertad de expresión?
JATE: Otra de las materias que la Defensoría atendió en estos cinco años, como prioridad fue la libertad de expresión como derecho fundamental. Colaboramos para que muchas de las cosas que el Relator para la Libertad de Expresión de la OEA enlistaba como temas de preocupación, fueran sacadas de esa lista de preocupaciones. La derogatoria de las leyes de desacato, por ejemplo; elevar a nivel constitucional el derecho al libre acceso a la información pública y su garantía al habeas data; el poder desarrollar en conjunto con las organizaciones o gremios periodísticos el consejo de ética del Consejo Nacional de Periodismo, son expresiones del algún avance en esta materia.
Semblanzas: En muchas ocasiones, apoyados en la defensa del debido proceso, la reserva del sumario, el sector judicial ha tendido como a cerrarse ¿Debe abrirse un poco más?
JATE: Definitivamente el poder judicial debe ser un poder de puertas abiertas. Los jueces y fiscales deben dejar atrás el viejo axioma de que los jueces solamente hablan a través de sus fallos y los fiscales a través de sus vistas. Hoy por hoy su entorno, es decir la sociedad democrática contemporánea, es mucho más exigente en procura de información que le permita ponderar, juzgar con justicia, o realizar su gestión al frente de puestos de tan altas responsabilidad como lo es dirimir los conflictos y tragedias de las personas. En consecuencia, si el poder judicial y los jueces y fiscales no se abren a la ciudadanía a través de los periodistas, a través de los medios y ese es el medio, difícilmente los ciudadanos podrán tener una ponderación, la información adecuada para establecer el desempeño de su gestión, la transparencia de su gestión y en consecuencia a falta de información lo que se privilegia son las conjeturas, las especulaciones. En este tema de la relación con los medios, creo que el poder judicial está bastante retrasado. De hecho hay un estudio realizado por el Centro de Estudios Judiciales de las Américas (CEJA), dado a conocer el año pasado; CEJA es un organismo creado por resolución de la OEA que procura ayudar a los sectores judiciales en sus reformas de modernización. Ellos hicieron un estudio sobre los índices de accesibilidad a la información pública de los poderes judiciales de los 34 países miembros de la OEA. Panamá se ubicó en un índice extremadamente bajo, 19% de accesibilidad de información judicial vía Internet a la ciudadanía y en consecuencia también a los periodistas, ocupando la posición número 14 de los 34 países, muy alejado de Costa Rica que reflejó un 86% de índice de accesibilidad; luego Estados Unidos, Venezuela…El Ministerio Público reflejó un índice de 12 por ciento.
Semblanzas: ¿Cómo le fue a Juan Antonio Tejada con los medios de comunicación?
JATE: Muy bien, siempre me ha ido muy bien. Yo diría que la relación con los medios en general y con los periodistas en particular me satisface. Recientemente compartía con algunos periodistas y recordaba muchos capítulos, buena parte de estos once años de gestión pública, seis como fiscal de distrito y cinco como defensor del pueblo, yo siempre he estado muy abocado a facilitarle su trabajo a los periodistas en el entendimiento de que hacia allá es que hay que ir.
Semblanzas: Al principio dijo “pasamos del defensor del pueblo a la defensoría del pueblo”, ¿qué caracteriza ese cambio?
JATE: Los hombres y mujeres pasamos en el servicio publico, el país requiere un mejor desarrollo de la institucionalidad. Esa institucionalidad hoy en Panamá es muy débil, probablemente a raíz e dos cosas: 1- hay una inclinación permanente a prestigiar y a privilegiar al hombre y a la mujer, y no a la Institución. Posiblemente como respuesta a una sociedad que todavía es muy caciquista, muy cuadillista. La ciudadanía pondera las instituciones, y el único termómetro es a través del hombre y la mujer que lo dirigen no a través de los que componen esa institución. De hecho las relaciones públicas institucionales se convierten en no en pocas oportunidades en relaciones públicas de las figuras. Eso se pierde. 2- Y lo otro es que Panamá está muy retrasado en la implementación de la Carrera Administrativa, lo que igualmente ha afectado la institucionalidad. Aun se privilegia mucho el clientelismo político, el nepotismo, el amiguismo; se deja de lado tratar de incluir en el Estado y sus instituciones a los mejores; pero además se intrata al servidor público en general cuando de una u otra manera no se le da estabilidad, y todas estas cosas resultan necesarias para que finalmente el ciudadano reciba un servicio público lo más óptimo posible, que es el fin último de la carrera administrativa. En consecuencia estamos bien retrasados en el tema de la Institucionalidad y aquí te apunto lo que te apuntaba al principio y eso es lo que está produciendo mucho ruido, por la brecha entre la sociedad democrática y la Institucionalidad.
Semblanzas: ¿Deja Juan Antonio Tejada una Defensoría fuerte, cuáles son sus logros fundamentales en el fortalecimiento de la Institucionalidad de este organismo?
JATE: Hace unos días atrás un diario local apuntaba un índice de aceptación de mi gestión de 55.9 por ciento, aunque no me gustan mucho las encuestas, porque giran siempre alrededor de los hombres y las mujeres, me gustaría que la ciudadanía ponderara otros tipo de cosas, no deja de ser un termómetro importante para lo que creo que fue una gestión que intentó ser exitosa. En la perspectiva de lo que yo creo que hay que hacer en la administración pública panameña.
Semblanzas: ¿Qué cosas quedaron pendientes?
JATE: Yo creo que hay que seguir abriendo oficinas a nivel nacional, para que esto sea una verdadera institución nacional, aunque de esto nunca hablé, creo que el Estado tiene que ser más generoso con la Defensoría desde el punto de vista presupuestario. La Defensoría hoy tiene un presupuesto de 2.3 millones de dólares anuales, uno de los presupuesto más bajo del país. En sus ocho años de creación su presupuesto no solo no ha sido incrementado sino que se ha reducido. Como consecuencia de nuestra labor en materia de transparencia y rendición de cuentas, yo me fui con el sentimiento de que fue esa beligerancia la que finalmente el Estado tomó en cuenta y nos facturó por así decirlo, reduciendo el presupuesto de 2.8 millones de dólares a 2.3 millones. No hay ninguna otra explicación y quisiera haberla recibido.
Semblanzas: ¿Cuáles son los temas por los que la sociedad recordará su período?
JATE: Entre los tres temas que la ciudadanía más identifica está el tema de transparencia y rendición de cuentas. Allí se logró levantar el velo del secreto de la planilla estatal, los contratos de servicios profesionales, la planilla de la ACP, y los estados financieros de las empresas de electricidad, en los que logramos por parte del poder judicial un fallo favorable en cuanto a que esta materia no es materia privada sino de libre acceso publico. Todos los habeas data que presentamos reclamando el libre acceso de información publica de mucha importancia, fueron fallados de manera favorable por parte del poder judicial hacia la Defensoría del Pueblo. El tema de los avances en materia de libertad de expresión, y el de la lucha por lograr tarifas más accesibles en materia de electricidad.