Fue introducido en Europa a través de Francia en el último tercio del siglo XVIII. Los primeros cultivos en España coinciden con el inicio en el siglo XIX. El crisantemo que actualmente cultivan los floricultores es un híbrido complejo y la mayoría de las especies de donde se han generado los cultivares actuales son originarias de China: Chrysanthemum indicum, Chrysanthemum morifolium y Chrysanthemum x hortorum. El crisantemo en maceta es denominado Dedranthema.
Los mismos pueden ser plantados cuidando mantener al principio el terreno húmedo para estimular el crecimiento de las raíces. Es importante que seleccione un sitio que reciba al menos 5 horas de luz solar intensa al día y que le proporcione a la planta un terreno ligero o arenoso, que tenga buen drenaje (si el terreno es arcilloso, agréguele suficiente cantidad de arena para compensar).
Fertilice la planta cada dos semanas, hasta que los brotes comiencen a mostrar color; y luego aplique el fertilizante solamente una vez al mes. Examine los crisantemos a menudo para asegurarse de que no tienen pulgones en los nuevos brotes o ácaros rojos por debajo de las hojas. Si los descubre, elimínelos con un insecticida apropiado.
El crisantemo necesita mucha luz para crecer. Coloque la planta en lugares con buena iluminación, no sol directo.
Deje que la tierra se seque entre un riego y otro. Debe tener riego frecuente en época de crecimiento.
Cambiar el sustrato sólo cuando las raíces comiencen a salir por los orificios del drenaje.
Hay más de 600 variedades, todas con llamativas flores que abarcan una inmensa gama de colores (rosadas, blancas, amarillas, moradas y bronceadas).
Las plantas miden entre 20 y 45 cm de alto, y sus atractivas flores crecen en ramilletes.
Sensibles a cambios de temperaturas. Se deberá regar y abonar en verano frecuentemente.