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Aborcillo el paraíso escondido de John Wayne


Después de golpear y encarcelar a los bandidos, montar largas horas a caballo en el caluroso desierto y batirse a duelo con cualquier atrevido que dudara de su autoridad, John Wayne, el hombre, tomaba un descanso de sus afanes de estrella de Hollywood en su propio paraíso personal acá en Panamá, la isla Taborcillo.
Ubicada en la costa de Punta Chame, Taborcillo era el sitio favorito de Wayne. Venía, según quienes lo conocieron, dos veces al año; pescaba en Piña, atendía sus negocios como socio de una camaronera y una compañía de seguros y luego permanecía varios días en la isla. Cuando falleció sus dos hijos y herederos la vendieron a una familia suiza, que posteriormente la vendieron a la Casa Editorial Who is Who con sedes en Suiza y Austria.
La isla estuvo abandonada por más de una década. Hoy es una maravillosa semblanza del lejano oeste y un tributo a la historia de John Wayne. Al llegar los visitantes encuentran una ciudad dedicada a Duke, sobrenombre de Wayne, con oficina de correos, oficina del "sheriff" con cárcel y todo, museo, carreta, hermosas cabañas al estilo del oeste con nombres de artistas "hollywoodenses" como Julia Roberts, Robert De Niro y hasta una pequeña aldea de indios con "tipis" (vivienda de los indios norteamericanos).
Lo que más me agradó de la isla es su autosuficiencia. El agua que emplean la obtiene de la lluvia, ésta cae en los techos, pasa por unos tubos que la llevan a unos tanques de reserva subterráneos. El líquido es tratado para ser adecuado al consumo humano.
La energía eléctrica proviene de unos paneles solares que han instalados para tal propósito. Muchas grupos han visitado Taborcillo para tomar su sistema e implementarlo en sus comunidades. A ocho pies de profundidad se puede encontrar agua dulce, pero se ha dejado para la vegetación. Si se extrae esta reserva se reemplazaría por agua salada afectando considerablemente la flora del lugar.
Nuestro anfitrión, Alexander Sohler, señaló que Taborcillo pertenece a la Casa Editorial Who is Who. Ellos se dedican a hacer enciclopedias de las celebridades y les pareció una buena idea tener una isla que hubiera pertenecido a alguien famoso. Taborcillo es una de las pocas islas titulada de nuestro país antes que las reformas constitucionales lo prohibieran.
La isla tiene 26 hectáreas y un radio de playa de cuatro kilómetros. De los 120 lotes disponibles, ya está vendido un 60%. Los dueños son en su mayoría suizos, austríacos y alemanes. Los lotes de 1.000 y 2.000 metros cuadrados tienen todos el frente de playa. El metro cuesta B/.50.00 y le da a los propietarios derechos al Club Taborcillo de John Wayne y el uso ilimitado de la isla y todas sus instalaciones.
El concepto inicial de Taborcillo es un proyecto residencial. Desde hace dos años se reciben compradores para los terrenos. Ellos tienen la opción de construir una casa a su gusto o de acuerdo a los modelos que tiene la constructora. Las personas que compran lotes se convierten en accionistas de la sociedad dueña de la isla.
Para aprovechar las infraestructuras existentes se ha abierto la isla como destino local. Se planea construir otra casa club, más habitaciones y suites, una piscina de agua salada y una iglesia. Actualmente se está terminando de construir una cancha de boliche europeo, deporte que consiste en lanzar una bola de madera sin hoyos contra unos pines de madera.
La casa club tiene un restaurante que ofrece deliciosa comida internacional con un toque muy criollo. Otras atracciones son el bar, la piscina de agua dulce, un juego de ajedrez gigante, canchas de tenis y de baloncesto, kayacs, veleros y una isla flotante donde asolearse y hacer relajo. Asimismo, puede encontrar caballos, mesas de ping pong y billar.
Además del ambiente de películas western, Taborcillo ofrece a sus visitantes la zona sur de la isla que es un santuario de aves. En diferentes épocas del año llegan tortugas a las playas a poner sus huevos durante la noche. Las iguanas corren libres por el lugar sin que nadie las amenace.
Hay unos veinte árboles de mango de cinco especies diferentes, que según los entendidos fueron sembrados por el propio Wayne con semillas traídas de Tailandia. Son muy conocidos en la región por su delicioso sabor, tanto que se maneja el trueque con los pescadores, mango contra pescado.
Hasta los gallinazos tienen su sitio. Alexander nos contó que las aves lo tenían aburrido tomando agua de la piscina; inteligentemente decidió construirles un bebedero y allá se la pasan. A pesar de que para nosotros es un ave desagradable, a los europeos les encanta verlos "para ellos esas son águilas de carroña muy exóticas", dijo mientras todos nos reíamos.
Quienes deseen ir a Taborcillo pueden salir en bote del Fuerte Amador, o embarcarse en Punta Chame; los precios varían según la cantidad de personas, los recorridos que deseen hacer y los días que se quedarán. Decir Taborcillo es decir naturaleza: hermosa, limpia, quizás un poquito salvaje, al estilo del oeste ¡Iiiiiija!


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98418
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América