Agobiada por la pobreza familiar una adolescente de catorce años se suicidó en un barrio popular de Quito, por no poder devolver dos huevos que tomó de la propietaria de la casa donde vivía para poder alimentar a sus hermanos menores.
Dos huevos valen veinte centavos de dólar en el mercado ecuatoriano.
En una carta manuscrita, la niña se despidió de su madre, explicando que "cometió una torpeza" tomando dos huevos para freír y darles de comer con arroz a sus hermanos porque tenían hambre, según relata hoy el diario "La Hora".
La propietaria de la gallina y de la casa al parecer reclamó enfadada a la niña los huevos, por lo que por temor a represalias y la ira de su madre, decidió ahorcarse.
"Mami, me voy de este mundo cruel porque no quiero vivir más...Me voy para que no esté con iras...Ya no le voy a dar más problemas", dice la niña en la carta de despedida que dejó a su madre y que reproduce el periódico.
Gaby Vilatuña, que vivía en un barrio humilde de la capital ecuatoriana, no pudo continuar la educación secundaria por falta de recursos y permanecía en casa cuidando de sus tres hermanos de seis, dos y un año, mientras su madre trabajaba como lavandera.
Los vecinos calificaron a la adolescente como una niña buena y responsable agobiada por la pobreza de su familia.
Los medios de comunicación ecuatorianos informan regularmente de sucesos relacionados con niños que tienen su origen en la escasez de recursos para comer e ir a la escuela.
Un informe reciente de la Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) denunció que en Ecuador entre 1995 y el 2000, el número de personas en condición de pobreza aumentó en casi cinco millones, a causa de la crisis económica, social y política.
Subrayó que actualmente es pobre el 70 por ciento de la población en Ecuador, país que ha sufrido el proceso más acelerado de empobrecimiento en América Latina.
Los más afectados son los niños, de los que un 75 por ciento viven en hogares pobres, según Unicef.