El nuevo siglo nos abrió sus puertas con una bienvenida no tan gratificante. Y es que al inicio del mismo, el incremento de las cifras de jóvenes adolescentes infectados por VIH/SIDA a nivel mundial, inicio su acelerada carrera.
Aunque son ellos (los jóvenes) quienes más sufren actualmente a causa de la epidemia, ésta permanece en gran parte invisible, tanto a sus ojos como a los de la sociedad en general.
Según manifestó Laura Laski, coordinadora del programa de salud reproductiva para jóvenes y adolescentes del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA por sus siglas en inglés) de Nueva York, en el marco de la celebración de la XVI Conferencia Internacional sobre SIDA celebrada en Toronto, Canadá, uno de los problemas más evidentes dentro del tema es el incremento de 140 mil nueva infecciones en Latinoamérica, de las cuales la mitad de quienes las contrajeron tienen entre 15-24 años.
Laski atribuye este riesgo entre los jóvenes a la tendencia de sus preferencias sexuales, que recae en prácticas íntimas varones con varones, o bisexuales.
En el caso de las mujeres, la infección se extiende a grupos de edades más tempranas a medida que los hombres escogen parejas sexuales cada vez más jóvenes. "Muchos hombres creen, quizá correctamente, que las muchachas más jóvenes tienen menos probabilidades de haber sido infectadas por el VIH, mientras otros creen erróneamente que el coito con una virgen puede curar el SIDA". Sin embargo, la experta advierte que estos datos no quieren decir que los heterosexuales estén fuera de riesgo.
Como resultado de esta situación, estadísticas revelan que hacia el año 2020, habrá más hombres que mujeres en edad reproductiva, desequilibrio que podría llevar a que los hombres busquen mujeres aún más jóvenes, aumentando así todavía más la infección por VIH entre las adolescentes.
En los últimos años se ha logrado la integración mundial de los jóvenes en lo relacionado con el tema del VIH/SIDA.
Ricardo Baruch y Moisés Russo, dos líderes juveniles de coaliciones mundiales, aseguraron de que a pesar de que en los últimos años, las mujeres son las que presentan la mayor incidencia de infecciones, el problema es de todos, sobre todo porque el VIH pone en evidencia la violencia estructural en la cual viven las sociedades.
"Una de las manifestaciones del miedo es la resistencia de las personas para hacerse la prueba; en el caso de las mujeres el miedo a ser abandonadas por sus parejas, o a ser estigmatizadas como promiscuas, etc.", explicó Russo de 25 años, quien además es médico general.
Por su parte, Ricardo destacó que uno de los más grandes fracasos de las estrategias desarrolladas para detener el SIDA, es la prevención, pues después de más de dos décadas de la epidemia, aún los jóvenes no usan de manera general el condón.