Si su hijo o hija adolescente no quiere levantarse de la cama a las tres o cuatro de la madrugada, es normal, porque necesita dormir sus horas de sueño completas. "Eso es parte de sus necesidades", explica la doctora Matilde Magdaleno, especialista en problemas de adolescencia.
Magdaleno, una de las conferencistas en el Congreso Latinoamericano de Pediatría, realizado esta semana en ATLAPA, sostiene que los padres deben saber y aceptar que sus hijos adolescentes tienen deseos y necesidades propias de su edad, pero es su responsabilidad vigilar y reglamentarlas para que se desarrollen de forma sana y responsable.
"Los chicos buscan desafíos para sentirse adultos, como una prueba de que están preparados para ser incluidos en ese mundo", por lo que es común que quieran entrar a las películas para mayores, hacer chistes fuertes y más, puntualiza Magdaleno.
"Estoy aburrido", es una de las frases más pronunciadas por los adolescentes, a lo que la especialista define como una reacción normal, porque es la etapa en la que esperan descubrir nuevas cosas que llamen su atención y les proporcionen emociones fuertes.
No obstante, enfatiza que los padres deben poner las reglas de juego sobre el tiempo de diversión, el lugar, transporte y los convidados, ya que las fiestas son la mayor amenaza para encontrarse con las drogas y el alcohol.
Es altamente riesgoso dejar que los adolescentes se vayan de fiesta hasta horas de la madrugada, cuando ellos no son todavía responsables de sí mismos.
A juicio de la doctora, los cambios físicos que trae la adolescencia marcan al ser humano y de la orientación que tengan dependerá que esta transición no los afecte de forma negativa.
Recomienda a los padres estar muy atentos al comportamiento de las chicas y chicos, para detectar qué los incomoda, ya que si no están contentos con los cambios de su anatomía, esto puede traer problemas sociales y psicológicos.
Por ejemplo, señala que no es normal que usen ropa dos y tres tallas más grandes, que se encorven, éstas son muestras de que no están contentos con su cuerpo, por lo que hay que enseñarles a aceptarse como son y que hay cosas que se pueden mejorar, como por ejemplo el sobrepeso.
Otro punto de importancia es la higiene y el cuidado físico, enseñarles que el aseo adecuado de su cuerpo implica salud y buena apariencia, en lo cual no pueden descuidarse.
Para los jóvenes la buena nutrición no representa gran importancia, por lo general prefieren la "comida chatarra", pero es labor de los padres vigilar que se alimenten bien, ya que de eso depende en gran parte su salud, indica la especialista.