Los adolescentes sedentarios que pasan mucho tiempo sentados en frente de la televisión tienen un riesgo aumentado de hipertensión, más allá de que tengan o no sobrepeso, muestra un estudio norteamericano.
"Esta es la primera investigación que revela una conexión directa e independiente entre mirar televisión y la hipertensión en los adolescentes", dijo el director del estudio, Nicolas Stettler, nutricionista pediátrico del Hospital de Niños de Filadelfia.
Los investigadores trabajaron con 4500 adolescentes, publicando los resultados en el número de febrero del Journal of Adolescent Health .
Ellos encontraron que las actividades sedentarias y un índice de masa corporal elevado estaban asociados con presión sistólica elevada.
"Ya se sabía que la actividad física hace descender la presión sanguínea tanto en adultos como en chicos, pero la actividad sedentaria no sólo es lo opuesto, dijo Stettler. Por ejemplo, otros estudios hallaron que disminuir la actividad sedentaria en personas jóvenes ayuda a prevenir o tratar la obesidad mejor que intervenciones para aumentar la actividad física".
Si otros estudios confirman estos resultados, alentar a los adolescentes a reducir su actividad sedentaria puede mejorar su presión sanguínea y disminuir su posterior riesgo cardiovascular.
En el grupo de chicos de entre 12 y 15 años, los científicos encontraron que la hipertensión estaba especialmente asociada con muchas horas de mirar televisión y videos. Según el doctor Yasuki Kobayashi, de la Universidad de Tokio y coautor de este estudio, "las intervenciones para reducir la actividad sedentaria de los adolescentes pueden tener un importante impacto en la salud pública".
Una presión arterial elevada en la adolescencia y un aumento relativo de las cifras tensionales al pasar de la adolescencia a la edad adulta parecen estar asociadas al riesgo de desarrollar arteriosclerosis.
Es la conclusión de un estudio publicado en el "American Journal of Hypertension" por investigadores holandeses del Centro Médico Universitario de Utrecht, quienes evaluaron el grado de aterosclerosis en 750 adultos jóvenes midiendo el grosor de sus arterias carótidas mediante ultrasonografía. A todos los sujetos se había tomado la presión arterial a la edad de 13 años.
La investigación indica que la presión arterial sistólica en la adolescencia se asocia directamente con el grosor de la carótida en la edad adulta.
Tras ajustar otros factores, como el sexo, la edad y el índice de masa corporal, se comprobó que la presión sistólica y la presión pulsátil siguen estando relacionadas significativamente con el grosor de la íntima-media de la carótida.
"Nuestros resultados refuerzan la noción de que el proceso de incremento del riesgo cardiovascular se inicia ya en la adolescencia".
Un estudio estadounidense halla que los adolescentes que tienen prehipertensión e hipertensión y no hacen ejercicio, comen mejor ni reciben medicamentos para tratar estos problemas son más propensos a la hipertensión como adultos jóvenes.
Adolescentes sedentarios, en riesgo de hipertensión
La hipertensión en la adolescencia es predictiva de arteriosclerosis a edad más avanzada.