Es preferible que el animal provenga de una camada casera. Si proceden de criaderos debe exigir cachorros de madres que tengan todas las garantías de higiene y salud.
Hay que tener en cuenta el riesgo que presenta el adoptar animales recogidos en la calle. Y a la hora de adoptar un animal exótico debemos exigir un certificado de salud del animal.
Se ha de tener en cuenta qué animal o raza es el más adecuado para cada hogar y valorar el tamaño de la mascota con las medidas de nuestro hogar.
Debemos cumplir habitualmente con las normas de higiene de la mascota, y llevarla periódicamente al veterinario, teniendo siempre un cuidadoso control de su estado.
Se ha de evitar en lo posible dormir con ellos. Nos hemos de lavar las manos después de tocar el animal, y evitar siempre que podamos que entren al baño o en la cocina.
Si hay niños en casa hemos de prestar mucha atención: suelen ser los más afectados por enfermedades provocadas por los parásitos. No tienen tanto cuidado de las normas de higiene y su contacto con las mascotas es mucho más directo.
Las pulgas y las garrapatas son los insectos más comunes en perros y gatos. Las pulgas se alimentan de sangre y se reproducen con mucha rapidez. Están muy habituadas al medio doméstico y con facilidad pasan de un animal a otro. En los humanos producen picaduras y unos granos rojizos muy molestos. Pueden llegar a transmitir el tifus.
Las garrapatas son ácaros que producen heridas muy molestas a largo plazo. También se alimentan de sangre, llegando a adquirir un tamaño muy superior al primitivo; después se desprenden y caen. Con frecuencia transmiten gérmenes patógenos. Afectan más al perro pero también pueden habitar en otros animales domésticos.
Además de lesiones en la piel, los parásitos de los animales domésticos pueden provocar enfermedades más serias. Gracias a las vacunas prácticamente está erradicada la enfermedad de la rabia, pero son todavía frecuentes otras enfermedades.
La fiebre botonosa mediterránea es provocada por las garrapatas, los síntomas son la aparición de manchas por todo el cuerpo que al endurecerse tienen la forma de botones, fiebre y malestar general.
La hidatidosis es causada por la larva de la tenia en el perro. La infestación se produce por vía oral, a través del contacto con perros portadores de la tenia o mediante el consumo de hortalizas crudas contaminadas por las heces de los perros. Las larvas dan lugar a quistes que se forman en los pulmones, cerebro, u otros órganos. Al tiempo que el quiste aumenta de tamaño, en su interior se producen continuamente otros quistes hijos, que habrá que extirpar mediante cirugía.
Existen otros tipos de tenias, que pueden provocarnos enfermedades intestinales, por ejemplo: la disminuida, propia de perros y gatos, transmitida por pulgas y piojos. O la tenia enana que mide de 2,5 a 4 centímetros y provoca cólicos, diarreas y anemia
Los conejos pueden contagiarnos la pasterulosis, con hinchazones muy molestas y desagradables en la piel. Algunas aves (periquitos y loros) pueden provocar la psittacosis, que afecta al aparato respiratorio.
Hemos de considerar qué animal de compañía será más seguro, teniendo en cuenta que el contagio de enfermedades es proporcional a la dependencia del animal con su dueño: a mayor relación existe un mayor riesgo.
Con esto no se quiere decir que hay que vivir en constante miedo de que la mascota le transmita alguna enfermedad. La relación entre animales de compañía y el hombre es muy positiva, y en muchos casos es necesaria. Sólo se requiere cumplir con normas de higiene y de control adecuadas, sabiendo que el problema no es la mascota, sino la falta de higiene y de cuidados.