Palabras más, palabras menos. Se trata de una comedia juvenil con acción promedio sobre un chico que bajo su apariencia de niño normal esconde un secreto: es un agente especial de la CIA, tan seguro de su trabajo como el propio James Bond, pero en franco crecimiento. Fue reclutado por la agencia desde los 13 años cuando estaba “webeando” (investigando por la world wide web) y se ha destacado por un trabajo impecable, excepto por el hecho de que aún no ha podido superar el pánico a las chicas que su iniciática adolescencia le presenta.
A Cody le asignan espiar al padre de la chica que le gusta, un científico que, como manda la tradición del género, pretende destruir el planeta con sus inventos.
Como comedia infanto juvenil funciona a la perfección. No es tan ingeniosa como la serie Spy Kids, de Robert Rodríguez, pero es un paso adelante si la comparamos con “If looks could kill”, con Richard Grieco, estrenada hace más de una deácada.
Frankie Muniz, quien saltó a la fama por la serie “Malcom in the middle”, regresará el próximo año en una segunda aventura de Cody Banks y su co estrella, Hillary Duff, estará participando en la versión cinematográfica de su serie Lizzie Mcguire. De todas maneras, Cody Banks es tonta, blanda y medio zoqueta, pero se mantiene como una aventura promedio para chiquitines y algunos adolescentes que se identifican con este género.