Variedades

Agridulce es la gran escuela de la vida

En “Niña Bella”, Rose Marie Tapia demuestra que la derrota se afinca sólo si le das cobija. Y que la espinosa ruta de Santiago no era eterna.


De corte social, como la mayoría de sus obras, “Niña Bella”, de 138 páginas, donde el personaje central es Sayuri, una niña de clase media alta, cuyo mundo se resquebrajó a raíz de que Santiago, su padre, un acaudalado empresario quedó en la ruina tras perder su empleo a consecuencia de la crisis económica. La suerte pareció darle la espalda.

Atraviesa, y arrastra a su familia, por una serie de pérdidas subsecuentes que casi lo sumen en la depresión, pero a la larga se sobrepone, amparado por la gran sabiduría, amor, ingenio y fuerza de voluntad de Antonia, su madre, una mujer interiorana de 70 años de edad que no se deja doblegar por la adversidad.

A quien más le cuesta adaptarse al nuevo y precario estatus económico es a Miranda Arango, la madre de Sayuri.

 

La bella esposa de Santiago estaba acostumbrada a la vida llena de lujos y caprichos que él podía pagarle. Se desvivía por complacerla, con todo y lo “cursi” y quejumbrosa que ella era.

Miranda, al contraer nupcias con él, a sabiendas de que sus padres le habían dicho que no les gustaba para ella, porque no estaba a su altura, le costó ser desheredada y marginada.

Páramos, desequilibrio emocional, enfermedad (un derrame), la signaron. Parecía el debacle. No fue así y todos aprendieron, crecieron, descubrieron su fortaleza interior y superaron las pruebas juntos, con la fuerza que da la familia.

 

El emprendurismo, bajo la guía de la abuela Antonia, les abrió las puertas a una vida plena, donde el consumismo y vivir de la apariencias no eran prioridad. Lo era valorar las virtudes de cada uno, ser solidarios, perdonar, ser tolerantes y aceptar la valía y derechos de cada ser.


fecha edicion
old id
521840
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América