Primero, pareció haberse abierto de pronto una especie de ‘caja de Pandora’, cuando ambición, guerra, hambre de figurar se posesionaron de egipcios y etíopes en la historia que se relata en la ópera “Aida”, magistral puesta en escena de Panamá e Italia, ante la que hay que quitarse el sombrero.
Fue la noche de este miércoles 30 de octubre, en el teatro Anayansi, en el centro de convenciones Atlapa, que se cantó y contó la triste y conmovedora historia del inmensurable amor que nació en mala hora entre una esclava etíope (Aida) y un guerrero egipcio (Radamés).
En italiano y con subtítulos en español, con impresionantes escenografías y vestuarios -y la participación de reconocidos cantantes de ópera italianos, panameños y de otras nacionalidades, así como de la Orquesta Sinfónica Nacional- un elenco compuesto por más de 200 artistas fue tejiendo y entretejiendo hechos.
Ambientada en el antiguo Egipto, esta historia de amor y odio (abonado por celos que hacían rugir en el alma de Amneris, la prometida de Radamés, el anhelo de venganza), tres horas y media tuvo como espectadores a niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Seguían como hipnotizados la trama. No querían perderse detalle.