Variedades

Al momento del parto


"Si la embarazada rompe bolsa en su casa, debe observar el líquido amniótico porque según el olor y el color de éste se puede saber si todo está bien o puede haber una situación que ponga en peligro la vida del niño o de la madre".
Lo anterior lo planteó la Licda. La Licda. Claudia de La Moth, Supervisora de la Sala de Partos del Centro Médico Paitilla, quien dijo que lo que la mayoría de las personas conoce como romper fuente que en términos médicos se denomina rexis, ruptura de bolsa o de la membrana es decisivo.
Sobre el particular añadió que debe ser transparente y con grumitos y oler como cloro o semen. Si huele a fétido puede ser una señal de infección. Si es verdoso es una señal de que el bebé está sufriendo.
Ahora bien, si la mujer rompe bolsa en su casa y no tiene contracciones, no puede quedarse confiada, menos si el líquido es verdoso, porque el bebé está sufriendo y su vida está en peligro porque no está recibiendo suficiente oxígeno y nutrientes y va a tratar de respirar por sí mismo y se puede ahogar dentro de la madre. Tiene que llamar a su médico urgentemente e ir al hospital.
Por otro lado, también sobre el líquido amniótico, la entrevistada dijo que el bebé, por lo general a partir del quinto mes, toma líquido amniótico y orina. "¿Qué pasa cuando comienza a hacer pupú dentro de la mamá?", preguntó y respondió que "esto es una señal de alarma, indica que está sufriendo, quizás tiene el cordón muy apretado o está enrollado dentro del cordón umbilical, no recibe oxígeno ni sangre con nutrientes y defeca porque se está muriendo"
Siguió planteando que puede ser que la embarazada rompa fuente y empieza el trabajo de parto o que el niño nazca y después hay que romperle a la madre (el médico) la bolsa. Sin embargo, dijo, se prefiere que la mujer entre a la sala de parto cuando ha tenido una actividad propia en su casa durante unas dos horas y ya se estableció el trabajo de parto, es decir que tiene contracciones cada cinco minutos y viene con de dos a tres centímetros de dilatación.
Los actos vandálicos contra las cabinas telefónicas y los teléfonos públicos en general demuestran el grado de inconsciencia de algunos jóvenes, quienes en su momento de ocio se dedican a destruir estos aparatos, ignorando la importante misión y utilidad de este servicio.
Un ejemplo claro son las dos cabinas telefónica ubicadas en la avenida Manuel Espinoza Batista, contigua con la vía Argentina, las que se encuentran destrozadas desde hace varios meses, producto del desenfreno y del poco importa de ciertos elementos de esta sociedad.
En un momento de emergencia estas cabinas le pudieran salvar la vida a cualquier ciudadano, empero en el estado en que se encuentra no puede ser posible. Estas son sólo algunas de las situaciones negativas con las que nos encontramos en Panamá. Acabar con sólo uno de estos dilemas, ganaríamos todos.


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78369
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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