El Príncipe Alberto de Mónaco decidió emprender, a principios de enero, su primer viaje del año adentrándose en el corazón del continente antártico, en el Polo Sur. Se trata de una apasionante expedición por tierras heladas, en la que el objetivo del Príncipe es conocer de cerca el problema del calentamiento global.
Alberto II está encantado con el desarrollo del viaje y, aunque algunos tramos del camino son difíciles, parece estar disfrutando mucho de la experiencia. "Esta es una de las zonas más sensibles del planeta, todo lo que ocurre aquí repercute en el resto", manifiestan fuentes cercanas al Príncipe.
El heredero tiene previsto visitar hasta 26 bases científicas de 18 países que están ubicadas en la zona. Su curiosidad y preocupación por el medio ambiente le ha llevado a reunirse con varios expertos (vulcanólogos, glaciólogos y otros).