Alberto Grimaldi ya fue juramentado en julio pasado, inicio de un proceso que termina en la jornada, que es además del día nacional del pequeño principado europeo.
Una misa solemne inició el día en la catedral, que continuó en la tarde con un partido de fútbol entre el Mónaco y el St. Etienne para finalizar en un espectáculo en la ópera de Monte-Carlo.
Decenas de dignatarios extranjeros y miembros de otras realezas viajaron al enclave mediterráneo para asistir a la ceremonia, aunque no habrá ni reyes ni reinas.
Alberto, de 47 años de edad, sucede a su padre Rainiero, quien murió en abril pasado a los 81 años.
El príncipe estuvo acompañado de sus hermanas, Carolina y Estefanía, al igual que sus sobrinos.
Durante el día recibió su estandarte personal en una ceremonia en el palacio, donde el emblema de su padre fue retirado y entregado a la guardia real.
La jura de Alberto en julio fue empañada por el reconocimiento de un hijo natural de 22 meses, llamado Alexandre.
Hasta entonces era el integrante de la familia real monegasca menos propenso a los escándalos, dedicado a extender la presencia de Mónaco en foros internacionales o eventos deportivos.
Alberto es un soltero empedernido que se ocupa de mantener en privado su vida personal, pese a los rumores que lo han vinculado a una serie de modelos y actrices.
El viernes dijo a una radio francesa que todavía espera casarse algún día, "cuando sea el momento justo".
"Nunca dije que no iba a casarme.. pero no tengo apuro".
Los actos llevados a cabo y que coinciden con la Fiesta Nacional de Mónaco, suponen un respaldo internacional a la nueva andadura del Principado en manos de Alberto II, tras el largo mandato de su padre, que estuvo más de medio siglo al frente del pequeño Estado mediterráneo.
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