La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Unión Europea, medio centenar de países de Europa, Canadá y Estados Unidos se reunierán hasta el 21 de febrero en Estocolmo para elaborar un plan de acción destinado a reducir los daños que causa en la sociedad el consumo de alcohol, en particular entre los jóvenes.
Más de cinco años después de la adopción, en diciembre de 1995 en París, de la Carta Europea sobre Consumo de Alcohol, la conferencia de Estocolmo evaluará asimismo los resultados de los últimos estudios sobre las repercusiones del consumo de alcohol entre los jóvnes y sobre las estrategias para combatir ese fenómeno.
En su último informe al respecto, la OMS estima que en 2000 el alcohol fue causa directa de 775.000 muertes en el mundo y que puede ser considerado como responsable del 3,5% de todas las muertes y situaciones de invalidez del planeta.
Estas estimaciones de la OMS muestran la amplitud del fenóemo y sus consecuencias sobre la salud humana, señaló Maristela Monteiro.funcionaria de la OMS, organismo con sede en Ginebra.
La OMS indica que el consumo de alcohol tiene tendencia a disminuir en los países desarrollados y a aumentar en los países en vías de desarrollo, siendo la media mudial de entre 5 y 9 litros anuales por adulto.
Las políticas de los Estados con respecto al alcohol y los fabricantes y distribuidores de bebidas alcohólicas tienen grandes posibilidades de encontrarse en el banquillo de los acusados en Estocolmo, donde fueron invitados los ministros de Salud y de la Juventud de 51 países y expertos y asociaciones no gubernamentales especializadas en el alcoholismo.
Las industrias del alcohol, cada vez más poderosas en un mercado mundializado, pueden gastar sumas considerables para estudiar las preferencias de los consumidores, en particular los jóvenes, para concebir nuevos productos y para promocionarlos a nivel internacional, señala un estudio de la Unviersidad de Glasgow (Escocia).
Esa estrategia "pone en grave peligro la salud de los grupos a los que se dirige (...) minimizando y ocultando los peligros del producto", según Franklin Apfel, de la oficina de la OMS en Copenhague.
Como ocurre con el tabaco, las empresas que fabrican bebidas alcohólicas se esfuerzan en promocionar en la población, preferentemente joven, una imagen de libertad y de independencia ligada al consumo del alcohol, en vez de insistir en sus consecuencias para la salud.
Lo que es aún más grave, la conferencia de Estocolmo recalcará los efectos nefastos, a veces incluso catastróficos, de las exigencias de la Organización Mundial de Comercio (OMC), la cual logró que fueran desmanteladas políticas nacionales de lucha contra el alcoholismo en nombre del sancrosanto principio de libertad de acceso a todos los mercados, uno de los conceptos fundamentales de la mundialización.