Observar a niños y adolescentes consumiendo bebidas alcohólicas en las canchas deportivas del distrito de Arraiján es el pan de cada día en el sector Oeste, según denuncian los jóvenes voluntarios del Proyecto 2000 de Arraiján.
Frente a esta delicada situación, la profesora Niura Rodríguez, secretaria del grupo anuncia la realización de la campaña de la Cinta Amarilla, que busca precisamente alejar, orientar y desarrollar acciones preventivas.
Este cuadro dantesco en cierta forma es el reflejo de la sociedad; por ello, personas como la directora regional de Educación en San Miguelito, Betzy Guzmán, y el secretario general de la Policía, Francisco Troya, se han sumado a la campaña cívica de la Cinta Amarilla.
El bombo metálico comenzó a girar y no había jugado la primera cifra cuando Demetrio, quien se ubicó en medio de la plaza, comenzó a renegar y a estrujar la faja de billetes que había comprado. "Estoy marcando mal", dijo.
La multitud pujaba y repujaba los números. Había gente que hasta contenía la respiración y sudaba frío, mientras que se desvanecían las esperanzas pues al paso del primero, segundo y tercer premio no sonaban sus números como el ganador.
Entre tanto, durante cada pausa, el Gobernador aprovechaba y se limpiaba el sudor y parecía estar sediento. Mientras que los niños encargados de sacar las balotas del ánfora lucían emocionados, pero para mal indicio y rompiendo las reglas de los más cabalosos cruzaban los brazos, por lo que doña "S" se molestaba y les hacía muecas para que cambiaran de actitud.
Hasta Malcon sudaba copiosamente y parecía estar sediento.
Mientras su colega Moisés lucía más fresco y tenía a sus pies más de 6 botellas de agua.
La última cifra del tercer premio estaba por jugar y hubo alguien que gritó ¡Sálvese quien pueda!
Para suerte de todos, aquel día nadie se ganó el acumulado del "gordo" y continúan latentes las esperanzas de convertirnos en millonarios, aunque pospusieron el sorteo para el viernes próximo (4 de marzo).
La plaza poco a poco quedó solitaria, mientras caras alegres y tristes se retiraban, unas a sus hogares, otras a la ventanilla de cobro, pero Doña Beatriz renegaba y renegaba. ¿Qué le pasó doñita? Con braveza respondió: "antes de entrar a la plaza me ofrecieron el billete ganador. Ese 1283". ¿Y lo compró? Se dio media vuelta y me miró: ¡Otro se me adelantó! - Vaya suerte-. Para sorpresa, Demetrio, que al iniciar el sorteo renegaba y renegaba, resultó ganador, y secretamente en uno de sus bolsillos sacó unos pedacitos que compró a lo "tapao" y en estos sí que marcó.
Por mi parte, me quedo con las advertencias de mi abuela y mi tía, no vaya a ser que me muerda la culebra, y también me olvido de comer en exceso antes de dormir.
EL doctor Belisario Porras fue el fundador de la Lotería Nacional de Beneficencia.