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¡Alo!... No culpe a los demás de sus errores


Las excusas por mala conducta abundan en nuestra cultura y a menudo se oye decir "yo no tengo la culpa", pero investigadores afirman que culpar a los demás puede ser contraproducente.
Psicólogos de la Universidad de Florida hallaron que, bajo ciertas circunstancias, las excusan no sirven más que para ponerse en contra a los demás.
Su investigación de estudiantes universitarios mostró que las personas que evitan sistemáticamente la responsabilidad por sus errores y faltas, se arriesgan a que las consideren como faltas de carácter, embusteras y egoístas.
Además, culpar a los demás, dar una excusa tonta, o usar disculpas para ocultar las propias faltas, podría ser también contraproducente, según los hallazgos del estudio publicado en la última edición de la revista Social and Clinical Psychology.
Podría parecer lógico que a las personas a menudo no les gusten las excusas, pero éstas a veces cumplen un propósito. De hecho, el campo de investigaciones psicológicas se ha enfocado frecuentemente en la parte positiva de las excusas, según los autores del nuevo estudio.
Culpar a otros ayuda a "atenuar la sensación de fracaso", explicó la autora principal, Beth A. Pontari, de la Universidad Furman, en Greenville, Carolina del Sur.
Culparse a sí mismo por cada error también puede ser negativo, especialmente entre las personas con depresión. Dar excusas, o "exteriorizar" la culpa por las cosas que no salen bien puede evitar que las personas tengan sentimientos de inadecuación.
"No creo que, intrínsecamente, las excusas sean malas", dijo Pontari a Reuters Health. En vez de eso, la investigadora y sus colegas identificaron situaciones en las que las excusas se convierten en "problemáticas". Su estudio presentó a los estudiantes universitarios descripciones de varias situaciones en las que el protagonista daba excusas por su comportamiento.
Los investigadores hallaron que, bajo ciertas condiciones, como aquellas en las que el protagonista tenía antecedentes de dar excusas, o cuando una excusa como "había un embotellamiento de tráfico" no podía ser corroborada, los participantes no se mostraban comprensivos hacia el que ofrecía la excusa.
De forma similar, se consideraban negativamente las excusas que "perpetuaban una debilidad", por ejemplo, cuando el trabajador echaba la culpa a la computadora "errática" de sus deficiencias laborales. En contraste, informaron los investigadores, "los protagonistas tuvieron más aceptación cuando equilibraban sus excusas", por ejemplo, aceptando alguna responsabilidad.
Por consiguiente, según Pontari, en vez de echar la culpa al tráfico por llegar tarde a la reunión que podría costar a su compañía un cliente importante, trate de reconocer que debería haber salido antes. "Es la acción equilibrada que tenemos que adoptar como seres humanos", manifestó la investigadora.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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