Las artesanías confeccionadas con conchas, coco y madera, y el estilo criollo de las viviendas caribeñas adornan el paso de los visitantes.
Poco a poco Portobelo ha ido cobrando el esplendor que tuvo en siglos pasados, cuando las famosas ferias de la época colonial atrajeron a miles de personas del mundo. Hubo oro, riquezas y constante movimiento comercial, pero además un cruce cultural bien marcado.
Actividades como el Festival del Diablo, y la presencia del Taller de Arte de Portobelo han contribuido para que la tierra del Cristo Negro siga presente a través de las generaciones en la Costa Atlántica del país. Un grupo de artistas locales no pierde de vista aquel pasado no muy lejano en que esta ciudad de la provincia de Colón se hizo famosa por la popularidad de las denominas Ferias de Portobelo.
El panameño Arturo Lindsay, profesor de arte del Spelman College de Atlanta, Georgia, el Taller de Portobelo que encabeza la fotógrafa Sandra Eleta, y la Asociación Cultural AlterArte, por intermedio de Roberto Enrique King, adelantan los preparativos para celebrar los días 4 y 5 de junio del 2005 el evento "Los Altares, encuentro de culturas", que más que una feria comercial será una actividad de intercambio artístico
Lindsay, quien desde el exterior sigue trabajando a favor de sus "hermanos" de Colón, se encuentra de paso por Panamá amarrando enlaces para el evento.
Lo acompañan Torkwase Dayson, curadora de propuestas de medios electrónicos y audiovisuales y Oronike Odeleye, escritora y artista del Spelman College.
Lindsay, quien desde la Invasión a Panamá salió del país en busca de oportunidades nunca perdió el norte de promover nuestra cultura a nivel mundial.
"Los jóvenes del Taller de Portobelo han participado del intercambio universitario de Spelman College, dejando en alto el talento creativo de sus óleos. Estudiantes norteamericanos también visitan la costa para el intercambio artístico. Nuestro grupo de artistas, además, ha tenido presencia en Europa", citó.
King, quien acompañó a los visitantes internacionales a Panamá América comentó que la intención primordial es simplemente proyectar el arte en su máxima expresión.
Artistas de la cultura kuna, afro, entre otros entendidos de diversas disciplinas, podrán presentar sus propias interpretaciones del encuentro Los Altares.
"Lo único que se necesita para ser partícipe del encuentro es considerarse profesional en su proyecto, sea pintura, instalación, vídeo u otro". Inicialmente, a partir de 1544, el intercambio de mercancías se hizo en Nombre de Dios. Sin embargo, desde 1597, esa actividad se concentró en Portobelo, lo que la convirtió en una de las más importantes poblaciones de la América Hispana, constituyéndose en punto obligado para el intercambio de mercadería entre la España y sus colonias, cuyas transacciones superaban los millones de pesos.
Aprovechando la posición geográfica de la población y las condiciones naturales del puerto, durante el reinado de Felipe III, se resolvió estimular las actividades comerciales mediante la realización anual de ferias, en donde se comercializaba de todo género de productos. En todas las calles, plazas y a orillas del mar, se levantaban tiendas de campañas para el almacenaje provisional de la mercadería. Así mismo, existía una Junta conformada por un Almirante Jefe de la Flota de Galeones, un representante del Rey, uno del Consejo de Estado, además del Gobernador y Capitán General de Castilla de Oro, el Presidente de la Real Audiencia, el Jefe de la Plaza de Portobelo y varios representantes de los comerciantes, quienes se trasladaban a Portobelo con el fin de fijar los precios a los artículos, vigilar el cumplimiento de las regulaciones del comercio y garantizar el orden.
Aunado a la realización de las famosas ferias de Portobelo, durante todo el año, pasaban las riquezas que provenían del Perú y Ecuador, a fin de ser embarcadas con destino a España. Estas riquezas llegaban a la Ciudad de Panamá, luego cruzaban el istmo mediante recuas de mulas hacia Portobelo, pasando por el Camino Real o por el de Cruces, este último recorría parte por tierra hasta la población de este nombre y luego seguía por un tramo del río Chagres.
La exhibición inaugural del evento será el sábado 4 de junio.
Estudiosos como Earl J. Hamilton y Pierre Chaunu, citados por los historiadores Celestino Araúz y Patricia Pizzurno, dan cuenta que el 60% de de todo el oro que llegó a España entre 1531 y 1660, pasó por Panamá.