Cada uno se labra su porvenir con base en su proceder, y el padre Leonel Méndez donde llega deja semillas. Semillas de esperanza siembra entusiasmo y ayuda a los demás a descubrirse y potenciar lo bueno que hay en cada uno.
Las herramientas que usa para ayudar a cambiar vidas, para bien, varían, porque es plurifacético y muy activo. Sea que lo haga a vía una misa, mientras ayuda a construir una capilla, cuando dialoga con alguien o mediante una frase filosófica, un verso de alguno de sus favoritos poetas, entre los cuales Rubén Darío tiene un sitial especial, el caso es que él no pasa de largo por el mundo.
De chiquillo no se le habría ocurrido que estaría gran parte de su vida tras un púlpito o haciendo el bien al prójimo, emulando a Jesús. Hoy día afirma sin pensarlo dos veces: "Si yo vuelvo a nacer, yo me hago sacerdote".
El 10 de julio de 1999, Leonel Méndez fue ordenado sacerdote.
Estudió Filosofía y Teología. Antes, Arte.
La vena artística la heredó de su padre. La fe, de su madre. "Tuve una gran madre. Mujer de fe".
Más detalles
Padre Leonel Méndez, polifacético, solidario, agente de cambio. Su filosofía es: “Haz el bien sin esperar nada a cambio”. Su primer trabajo como sacerdote fue con enfermos de sida en San Miguelito. Ha trabajado como capellán en Renacer, Tinajitas y es querido y respetado en Los Andes N.° 2, Rana de Oro, Villalobos, San José, Altos de Pedregal, La 18 y Montería. En su individual “Un llamado a la esperanza”, a beneficio del Centro de Formación de la Mujer, que inaugura hoy a las 6:00 p.m. en la Casa Museo del Banco Nacional, exhibirá 20 acrílicos.