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Amarga sensación por discriminación en Panamá


Que se incluya en los programas de estudio en nuestro país la enseñanza cabal de la historia y la contribución de los afro descendientes y que Panamá ratifique el Convenio 169 de la OIT que suscribieron hace trece años otras naciones, el cual garantiza el respeto hacia la población indígena y su acceso a la educación, empleo y desarrollo pleno, fueron algunas de las exigencias que a nombre de la juventud afroantillana hizo el Licdo. Egbert Wetherboune.
Durante su participación en el Balance y Perspectiva del Programa de Acción en la Conferencia Mundial Contra el Racismo y la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, el jueves pasado en la Universidad de Panamá, Wetherboune dijo que la historia verdadera, sin exclusión del aporte afroantillano es "una historia de dignidad incesante, porque no hubo un día sin rebelión, que era vista como conducta o subversión de la mano de obra".
El conferencista también hizo el siguiente planteamiento: "seguimos exigiendo a las grandes superpotencias la indemnización a los países de los afro descendientes que seguimos siendo víctimas de la trata de esclavos e ideología racista que les sirvió de sustento".
El se refirió también al papel de los medios de comunicación en la prevalencia de estereotipos e intolerancia hacia la diversidad étnico cultural y dijo que la discriminación racial es tan vieja como la historia de la humanidad y tiene motivos económicos.
Recalcó que en la conferencia de Durban (2001) hubo tiempo y espacio para la promoción del conocimiento y respeto de la cultura indígena y se condenó la trata trasatlántica de negros y la discriminación racial como crímenes de lesa humanidad.
El Licdo. Wetherboune expresó que "el Estado debe abordar el tema de la discriminación racial como tema de agenda de Estado y no con reticencia", y que "la democracia no es más que una pirámide social con una cúspide blanca o que se cree blanca".
Enumeró una serie de actitudes de discriminación racial en Panamá producto de las que, dijo, "al final se queda con la sensación amarga de la exclusión, como si no hubiera espacio en la tierra para nosotros. A saber: la reserva del derecho de admisión a locales, solicitud de fotos para las hojas de vida, subvaloración de negros/as e indígenas con educación a la hora de escoger entre ellos/as y candidatos/as "blancos/as. Destacó, sin embargo, como un avance, la Ley 16 de 10 de abril de 2002.

Con la finalidad de crear los mecanismos que permitieran la preparación laboral de los jóvenes, la Iglesia de Fátima inicia hace más de una década el ambicioso proyecto del Instituto Vocacional, el que permitirá la capacitación de los jóvenes en artes industriales como electricidad, ebanistería, mecánica, soldadura, refrigeración, computación y belleza.
"Los talleres son bien prácticos y permiten que el joven aprenda una disciplina y la pueda poner en ejecución con beneficios en un tiempo inmediato", indica el sacerdote, al añadir que cada interesado paga una matrícula de B/. 20.00 y una mensualidad igual.
Por lo práctico de las disciplinas el Instituto sólo acepta jóvenes, hombres o mujeres, con edad de 15 años en adelante.
Pero pese a toda esta facilidad, el padre Francisco tiene una queja. "Lastimosamente y pese a las necesidades de empleos que tienen los jóvenes de El Chorrillo, la mayoría de los estudiantes del Instituto viene de afuera", critica.
Las facilidades en cuanto a costo y materiales que presta el Instituto Vocacional a cada uno de sus estudiantes son únicas, al punto que los pagos de matrícula y mensualidades no se ajustan a los costos reales y materiales facilitados. "Nunca se saca ni para pagar a los profesores. El instituto se sostiene al igual que las demás obras sociales de la parroquia:
Con la colaboración de particulares, empresas y fundaciones que aportan con solidaridad"
"Si no fuera por ello sería absolutamente imposible, porque los talleres son caros, tanto en equipamiento, mantenimiento y funcionamiento diario", acota el sacerdote.

Al margen de la amplia asistencia social que brinda Fátima, no siempre hay agradecimientos.
"Hay personas ingratas y abusadoras que utilizan los servicios de Fátima y expresan que por ser pobres la parroquia tiene la obligación de atenderlos, pero afortunadamente también hay personas muy colaboradoras que solo están a la espera de lo que uno les pida para prestar su colaboración a la parroquia", ilustró el padre Francisco.
A pesar de las nimiedades en contra, el sacerdote se muestra satisfecho por la labor social que ha realizado la parroquia de Fátima en medio de sus necesidades.
"Ahora estamos necesitando unas sillas especiales que se utilizan para bañar a las personas. Las necesitamos para el aseo de los abuelos", indicó.
Pero así como el sacerdote expone las necesidades materiales, reconoce que a nivel de su feligresía debe haber un trabajo profundo que permita que el crecimiento de la fe de la comunidad chorrillera se acreciente.
"Cuando el padre Sosa creó la parroquia reconoció años más tarde que primero hizo la Iglesia y luego la comunidad, cuando debió ser al revés", aceptó el padre Francisco consciente que la tarea fundamental es captar a esa feligresía residente en el barrio que por muchas razones optan por participar en otras parroquias vecinas a El Chorrillo, sin aprovechar las múltiples facilidades eclesiales y comunitarias que ofrece Fátima.

 

fecha edicion
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102007
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América