No deja de sorprender al mundo entero. La mujer que ostenta la voz más codiciada en materia de Jazz de la historia, está a punto de desaparecer. Sí, y ello quedó confirmado una vez más en Lisboa cuando la reina del soul londinense se presentó en la tercera edición lisboeta de Rock in Rio tras ocho meses sin ser capaz de ofrecer conciertos.
Luego de una larga espera de 40 minutos, los 90 mil espectadores tuvieron que presenciar el patético estado en el que está la diva, quien se presentó con marcas en su cuerpo producto de cortadas y "chupetes" en su cuello, a esto se le sumó su debilidad, que le impedía hasta mantenerse en pie. Lo más decepcionante fue que en medio del concierto dio rienda suelta a su adicción a las drogas y el alcohol en medio de la tarima del Parque da Bela Vista.
La diva de tan sólo 24 primaveras tuvo en varias ocasiones que reunir fuerzas para continuar el concierto, al que ingresó escoltada por dos de sus músicos y a quien le tomó tiempo ponerse delante del micrófono. Lo que puede catalogarse como un acto heroico, debido al elevado grado etílico y de otras sustancias consumidas por Winehouse.
Amy, Amy, Amy", gritaba la multitud en el arranque de un show tan escueto que ni siquiera alcanzó una hora de duración. Y eso que la organización le había reservado 90 minutos en el 'prime time' de la primera de las cinco veladas de este macrofestival, antesala del Rock in Rio que desembarcará en Madrid el último fin de semana de junio y el primero de julio.
Copa en mano, no tardó en acometer 'Just friends', uno de varios temas de 'reggae' que jalonaron su actuación. Sus brillantes himnos se quedaban en piezas sustentadas por la potencia negroide de su banda, sobre la cual le costaba elevar su volumen vocal. Era la prueba palpable de que le urge ingresar en una clínica de desintoxicación porque, de otro modo, se asoma al borde del precipicio.
Tosía y tosía, mientras se sumergía en un doble homenaje a los recordados Specials, los adalides de la resurrección del sonido 'ska' a finales de los 70 y principios de los 80. Ritmos salvajes emparentados con los que salen permanentemente de las calles de Brixton. Eran 'Message to you', 'Rudy' y 'You're wandering now', que remitían a los días en que los Selecter y The Beat secundaban al grupo de Terry Hall en el trono de un género que corrió paralelo a la 'new wave'.