Amy Winehouse permanece en el hospital donde ingresó hace una semana, después de que intentó suicidarse tras una intensa discusión con su todavía marido, Blake Fielder-Civil, donde se tomó un coctel de medicamentos con alcohol.
Tras a pelea de la que no se conocen los detalles, Amy sufrió un desmayo y fue trasladada a una clínica privada de Londres. Al parecer, según informa el diario The Sun, la cantante no deja de recibir llamadas de Blake, lo que ha acelerado los planes de divorcio de Winehouse.
Por su parte, Fielder-Civil dijo que 'él es el culpable' de los problemas de drogas de Amy, y que por eso se había alejado de ella.