La problemática cantante Amy Winehouse, quien tiene un largo historial de adicción a las drogas y al consumo excesivo de alcohol, ingresó por voluntad propia a la clínica de Londres “The Priory” a principios de esta semana.
Al parecer Amy fue vista comprando una botella pequeña de vodka en una tienda de Southgate, al norte de Londres, mientras se dirigía al centro de rehabilitación.
Una fuente cercana a la conocida artista comentó: "Parecía estar fuera de control, se tambaleaba y arrastraba las palabras al hablar... Me sorprendí al ver que compraba vodka tan temprano en el día, y aún más sorprendido quedé al ver como lo devolvía", destacó la fuente.
Sólo unos minutos antes, la cantante había sorprendido a empleados y clientes de una peluquería local al irrumpir en el local y vomitar escandalosamente en el baño del lugar. Los clientes dijeron que se notó desaliñada y hasta le dijo al personal: "Acabo de vomitar por todo su cuarto de baño".
Otra fuente contó al periódico “The Sun”: "Me sentí muy mal por el personal. Creo que estaban demasiados asustados", aseguró.
El pasado jueves, el portavoz de Winehouse negó que hubiese estado vomitando, insistiendo en que su comentario fue una broma, pero confirmó que la cantante ya se encuentra en rehabilitación: "Amy empezó el tratamiento en la famosa clínica The Priory ", confirmó.
De acuerdo a otros medios, la iniciativa de rehabilitarse surgió de su padre. “Buscó un tratamiento para su hija”, alegó un diario de Londres.
A principios de mayo, se informó que la estrella, quiere formar una familia con su novio Reg Traviss.