La neoplasia de vejiga es uno de los tumores más frecuentes en los países desarrollados. Relacionada con el consumo de tabaco y la exposición a ciertas sustancias químicas, es muy frecuente en individuos mayores de 40 años. Muchos de estos tumores pueden extirparse por vía endoscópica, preservando la vejiga, pero el principal riesgo es que más de la mitad pueden reaparecer con el tiempo.
Hasta ahora, para detectar las recaídas se utilizaba una muestra de orina en la que un médico patólogo buscaba células tumorales con el microscopio, combinada con una cistoscopia (una prueba que consiste en introducir un tubo flexible por la uretra y revisar la cavidad en busca de lesiones sugestivas de tumor).
Pero la combinación de ambas pruebas no era perfecta, y algunos pacientes tardaban en ser diagnosticados. Por ello, se han intentado buscar nuevas técnicas que sean más sensibles a la hora de detectar las recaídas. Una de ellas es el NMP22, una proteína presente en la orina de algunos pacientes que han recaído.
Para confirmar que el test es más útil que el usado habitualmente se ha realizado un estudio en 23 hospitales americanos, liderado por la Universidad de Texas y el Anderson Cancer Center. Se incluyó a 668 pacientes con historia de cáncer de vejiga que fueron seguidos de forma prospectiva para ver la eficacia del NMP22, utilizado como marcador tumoral comparado con la citología. Ambas técnicas se combinaron con una cistoscopia. Los resultados han sido publicados en la revista "Journal of the American Medical Association".
De los pacientes estudiados, 103 tuvieron una recaída del tumor. El NMP22 por sí mismo detectó el 46% de los casos, mientras que la citología de orina sólo el 12%. La combinación de NMP22 y cistoscopia sirvió para detectar el 99% de los casos, mientras que citología y cistoscopia juntas sólo detectaron el 94%.
Ocho de los nueve casos que no se identificaron con la cistoscopia se diagnosticaron con en NMP22, y siete de ellos fueron considerados como tumores de alto grado. En estos casos la proteína fue mucho más sensible que la citología, que sólo detectó tres de los nueve cánceres.
"Muchos de los pacientes con un cáncer de vejiga viven muchos años después de ser diagnosticados y tratados, pero la tasa de recurrencia es muy alta" comenta el doctor Barton Grossman, principal autor del estudio.
Las recomendaciones actuales indican que los pacientes deben ser vistos al menos una vez al año para ver si han recaído.