La tendencia a tener un biotipo de ser delgada, esbelta, sexy, a costa de lo que sea, pone en peligro la salud y vida de muchas mujeres panameñas, particularmente adolescentes, puesto que son las principales consumidoras de anfetaminas, sustancias que contienen la mayoría de las píldoras y drogas para perder el apetito, informó la Dra. Juana Herrera.
"En Panamá no hay un registro fidedigno del número de pacientes enganchados en las anfetaminas o sus derivados, porque no se reportan, hay un subregistro, pero sí se tiene un consumo alto y la preocupación nuestra como adiccionistas es que como comienza el consumo desde la adolescencia hay pacientes que tienen 15 años de estar tomándolas", agregó la especialista.
Según dijo la Dra. Herrera, después del tercer mes de estar tomándolas las personas desarrollan tolerancia al punto de que tienen que ir aumentando progresivamente la dosis porque ya la inicial no basta y esto trae aparejados cambios de conductas: las personas se tornan irritables, hiperactivas, hiper sensibles, tienen baja tolerancia, todo les molesta, lloran con facilidad, sufren trastornos del sueño y andan con la idea de que todos están contra ellas.
Ella explicó, además, que "básicamente estas sustancias pueden causar euforia. Nos preocupa que son potencialmente adictivas y que además en algunas casos quienes las consumen pueden presentar un cuadro sicótico que se asemeja a la esquizofrenia paranoide en que la persona siente que le quieren hacer daño, que la están persiguiendo, no duerme, incluso puede ver alucinaciones. También puede presentar cuadros marcados de ansiedad: son intranquilas, no se pueden estar quietas en un lugar, no pueden mantener una conversación".
Siguió diciendo que algunas de estas sustancias son de libre acceso en las farmacias y otras sólo se venden con receta médica y que ningún doctor recomienda ingerir más de una al día. Pero, enfatizó: "nuestras adolescentes con tal de mantenerse en línea, de verse bien, "nada que ver", "super nice", las consumen indiscriminadamente sin ver las consecuencias". Expresó que "los primeros días estas sustancias te ponen hiper, hiperactiva, energética, pierdes el apetito, no duermes en la noche, ...y cuando el organismo se adapta a las dosis a nivel neurológico, entonces vuelves a tener los deseos de comer anteriores, vuelves a tener una actividad como antes y como la gente tiende a automedicarse, van aumentando la dosis, al punto de que hay personas que han llegado a tomar de 15 a 20 al día y esto es alarmante".
La fuente recalcó que este grupo etario corre el riesgo de desarrollar la adicción a este tipo de fármacos y a tener problemas de psicósis paranoide: desconectarse de la realidad, ver cosas que no existen, sentir que la gente les quiere hacer daño, tratar de defenderse de algo que no le quieren hacer y eso amerita hospitalización.
Pero, allí no queda todo, también se están vendiendo y consumiendo en Panamá las drogas sintéticas derivadas de las anfetaminas, las que según explicó la fuente, "son drogas de diseño, como el éxtasis, que se pueden elaborar en laboratorios y modificar y las usan las chicas para bajar de peso: se van a las discotecas, no quieren comer, están hiperactivas, se pueden pasar toda la noche bailando y necesitan tomar mucho agua porque sudan mucho".
Añadió que "en Europa y otros lugares donde venden éxtasis venden agua y no venden licor porque el éxtasis produce es deseos de consumir agua. Una pastilla de éxtasis vale B/. 15.00. Y basta tomar una sola en la noche porque si se toman dos puede producir paro respiratorio, convulsiones y la persona se puede morir y hay golpes de calor (pierde mucha energía, mucho líquido y se desmaya)".
Explicó que "quien consume éxtasis no te toma bebidas alcohólicas porque lo que quiere es agua y como no llega con aliento etílico (alcohólico), entonces los padres de familia piensan no está "portándose mal", pero esta sustancia puede poner en peligro la vida del consumidor a corto plazo y la anfetamina es a largo plazo".