SON las tres de la tarde en un inesperado día nublado de Los Ángeles y en el restaurante del estudio Dreamworks, una simpática ardilla nos da la bienvenida, de verdad, como si hubiera salido de un dibujo animado tridimensional.
Se acerca sin ningún miedo, como buscando un saludo (¿o comida?), sin siquiera temerle a la voz del gato que nos espera. No cualquier gato, por supuesto. Es el mismo Antonio Banderas que le dio vida al personaje del Gato con Botas en el dibujo animado "Shrek". Y para adelantar los detalles de una tercera versión de la película, contamos con una entrevista en exclusiva, tratando de descifrar la verdadera personalidad que conserva cuando la cámara no está encendida.
Me resulta muy difícil. Tengo cuarenta y seis años, pero todavía estoy creciendo. Soy una persona muy apasionada de la vida. Creo que también soy reflexivo, al mismo tiempo soy muy familiar, tanto en la parte de atrás con mis padres como en la parte que yo he creado con mi familia. Soy muy serio a la hora de trabajar.
Me quedo con el de "Latin" y "Lover" solo de mi mujer.
Soy muy permisivo. Me gusta mucho el diálogo y no me gustan las imposiciones ni los castigos. No creo en las imposiciones físicas ni en los castigos.
Como esposo soy lo que la vida me ha dado y a ella también. Es decir, que ambos tenemos experiencias fallidas con anterioridad y yo creo que eso ha sido casi como una universidad para encontrarnos en otro espacio, donde ya se conocen los errores cometidos con otras parejas.
Ahora mismo es buena. Ahora nos podemos ver. De hecho, hemos estado esquiando juntos varias veces en Aspen. Al principio no fue buena, era una relación mala por razones obvias. Ellos habían estado casados en dos ocasiones. Además, tenían una hija juntos y obviamente se produce cierta tensión, que nunca llegó a nada físico ni muchísimo menos, ni siquiera una discusión, jamás.
No. Esas son tonterías que dice la prensa. No, yo nunca he tenido una atracción por Madonna, si quieres que te diga la verdad, jamás. Nunca me ha atraído, créeme.
Sí. Pero primero, no quiero perder mi nacionalidad, por supuesto. Ni siquiera quiero tener la doble. Yo soy español y quiero morirme español. También, hay algo aquí que tiene que ver con lo profesional, que no tiene que ver tanto con el corazón. Si yo me puedo volver para España, me voy. Fui para allá en Semana Santa, para las celebraciones con mi familia.
Para mi hija, supongo que sí, y para un montón de niños. Son muchas cosas. Si cuento las dos películas que he dirigido, serían treinta y cinco películas, cinco de las cuales fueron para niños. Hago de todo.
Sí. Acabo de hablar con Jeffrey sobre eso. Están escribiendo el guión, pero todavía, no están contentos. Hasta que no tengan uno correcto no me lo dejarán ver. Pero sí, ya es una realidad.
Me acuerdo que Melanie (Griffith) había contado que ella estuvo a punto de ser despedida, cuando tuvo que agregarle la voz al personaje del pajarito Margalo en "Stuart Little 2" ¿Es tan difícil? ¿Le pediste algún consejo para la filmación de "Shrek"?
Es que esos eran modos totalmente diferentes de trabajar. Yo me di cuenta cuando llegué a "Shrek" porque ella me decía: "He tenido que decir esta línea ochenta veces". Aquí es distinto. Nadie viene a decirte cómo hacerlo. Tú lo haces.
Sí, sí. Hay veces que sí. A veces miro y me digo: "Wow, ese soy yo, eso lo hago yo", esos gestos, la mirada o como hace con el sombrero. Es que los animadores lo piden. Leen las líneas, mandan el material a editar y ellos ven cómo te has movido con esa línea. Y, si les parece divertido, se lo pegan al gato. Es una experiencia muy rara. Antes de estrenar, Eddie Murphy me lo había dicho. "Ahora cuando te veas en el cine, te vas a ver un poquito a ti mismo".
Lo habla. Sí, pero lo habla desde hace bastante tiempo, desde hace siete u ocho años.
Incluso, todas las ruedas de prensa en España las hizo en español.
Mi casa es bilingüe entera. Tengo a mi secretaria que fue nani de mi niña y habla español. La ama de llaves de la casa habla español. Incluso mi hijo mayor también le da un poquito al español. Yo con mi hija hablo español; la madre, inglés y la nani que tuvo, en las dos lenguas.
Apasionado por la vida
No se considera un vanidoso. "Soy una persona muy insegura y esa inseguridad no me lo permite. Todavía soy muy inseguro de muchas cosas", señala.