"Cursos básicos de fotografía para Damas". Es así como Multimax ha querido invitar a todas aquellas damas, de todas las edades, que quieran conocer este nuevo proceso fotográfico que se ha masificado en el último tiempo. Los cursos se estarán ofreciendo 1 por semana en las sucursales de Calle 50 y Tumba Muerto y tienen duración de 1 hora. Para más detalles llamar al Teléfono: 279-8518.
Las Embajadas de Alemania, España, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Polonia y del Reino Unido con el auspicio de la Comisión Europea se complacen en invitarles a la VI Muestra de Cine Europeo en Cine Alhambra, Vía España hasta el próximo 21 de septiembre.
La Fundación Biblioteca Nacional en su X aniversario invita al II foro "Ampliación del Canal e Inclusión Comunitaria". Jueves 14 de septiembre, 7: 00p.m. Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero R. (Parque Omar).
Hoy se llevará a cabo el coctel y presentación "Descubrimientos en el Tratamiento del Cáncer Ovárico y de la Prostata". Inscripciones: De 6: 30 p.m. a 7: 15 p.m. Lugar: Lobby del Hospital Punta Pacífica. Hora: 7: 45 p.m. Interpretación simultánea Ingles-Español.
La Universidad de Panamá conjuntamente con Universidad Corporativa abre nuevo periodo de matrículas para sus Diplomados Empresariales, Educativos y Gubernamentales los cuales inciarán clases en el mes de octubre en sus dos modalidades virtual y presencial. Para más detalles llamar a el Teléfono: 264-6464
Ciudad Estrella fue utilizada durante la década de 1970 como una manera de mantener unido al fragmentado imperio soviético.
Las grietas en el vasto bloque que se extendía al otro lado del Muro de Berlín ya empezaban a notarse.
El sueño de la Unión Soviética, Alemania Oriental, Polonia, Hungría y Checoslovaquia viviendo juntas, como una gran familia feliz, no correspondía a la realidad.
El espacio era visto como la respuesta al creciente problema.
Se le ofreció cupo en los vuelos espaciales a otras naciones del bloque oriental para hacerlos sentir deseados.
Georgy Grechko estuvo en el primer viaje "Interkosmos" con un cosmonauta checo.
Sostiene al respecto: "estoy seguro que el checo fue escogido de primero porque Rusia quería tender puentes con Checoslovaquia después de haber aplastado la primavera de Praga en los años sesenta. Era una manera de arreglar las cosas con los checos".
El programa espacial ruso ha experimentado fuertes altibajos.
Al final, el ideal comunista se desplomaría de todos modos.
En 1991, la Unión Soviética colapsó, el comunismo estaba muerto y Ciudad Estrella estaba en serias dificultades.
La financiación para el espacio no era una prioridad en un país que sufría hambre y tenía una economía que se desintegraba.
Cuando la Unión Soviética llegó a su final, el cosmonauta Sergei Krikalev iba a bordo de la estación espacial Mir.
Fue dejado allá por meses pues nadie asumía la responsabilidad de hacerlo regresar a la tierra.
El sitio de aterrizaje era en Kazajstán, que ya no hacía parte de la Unión Soviética.
Krikalev ha pasado más tiempo en el espacio que cualquier otra persona: más de 800 días.
Me dijo que "fue una extraña experiencia en 1991, partiendo de la Unión Soviética y después regresando a otro país llamado Rusia, pues tu vieja nación simplemente había dejado de existir".
El gobierno ruso ha utilizado el programa espacial como una herramienta diplomática.
Ciudad Estrella se adaptó rápidamente a la nueva era capitalista.
Ahora recibe a turistas espaciales que entrenan ahí para sus visitas a la última frontera.
Cuando yo estaba de visita, el empresario estadounidense Gregory Olsen acababa de regresar de una misión espacial de diez días de duración.
Pagó cerca de US$20 millones por el viaje.
Los turistas espaciales ayudan a financiar el programa espacial, que también está obteniendo más dinero ahora del estado ruso, boyante por los ingresos petrolero y gasífero.
El jefe de las misiones especiales tripuladas rusas, Alexei Krasnov me dijo que no se trataba solo de dinero.
El turismo espacial también ayuda a generar entusiasmo por la exploración espacial.
Una vez más, Ciudad Estrella es parte de la política externa rusa bajo el presidente Putin, tal como lo fue a comienzos de la década de 1960 durante la Guerra Fría.
Es una manera de aumentar el prestigio internacional del país en momentos en que siente más confianza en sí mismo.