Visualice esta escena: un gerente frustrado y presionado grita a su empleado. Incómodo y molesto, el empleado le contesta a su compañera de trabajo bruscamente acusándola de entrometerse en su camino, ella a su vez le responde en el mismo tono negándose a seguir trabajando con él. Cuando el empleado llega a su casa, le grita a su mujer porque la cena no está lista; le pega a su hija por no haber hecho las tareas; la hija patea al perro y el perro decide presionar su muñeca entre los dientes. ¿Podría decirse que esta escena es normal o fuera de la realidad? ¿Habrán otras maneras de manejar esta situación? Manténgase en sintonía. Al finalizar este artículo regresaré a estas preguntas.
¿Los conflictos son comunes a todas o sola a algunas personas? Los conflictos son comunes a todas las personas. Si usted alguna vez ha estado en desacuerdo, se ha sentido incomprendido, ha discutido, peleado, comparecido ante un tribunal o participado en una manifestación contra una persona, grupo, organización o institución, (estos son algunos ejemplos), se puede decir que usted ha vivido un conflicto. No importa cual sea la edad, sexo, raza, nivel económico, filiación política, religiosa o valores morales, todos somos iguales cuando de conflictos se trata. Para la gran mayoría, los conflictos representan malas noticias y graves problemas. Pero aunque no lo crea, el conflicto por si mismo no es malo ni bueno, la manera como lo manejamos lo hace negativo o positivo. Cuando los valores y opiniones de otra persona son totalmente opuestos a los míos, yo puedo estar en total desacuerdo, y esto es aceptable, ya que no todos pensamos de la misma manera. Pero si yo decido lidiar con las diferencias humillando y agrediendo a la persona, la manera como manejo la situación es negativa y no el conflicto.
La palabra "conflicto" generalmente significa: fuerte desacuerdo entre dos o más personas o divergencias percibidas de interés en metas y aspiraciones. Si dos personas con hambre tienen solo una naranja, ellos pueden crear un conflicto o estar en desacuerdo sobre quien debería comérsela. La naranja, causa del conflicto, no se puede calificar de buena o mala, son las dos personas a cargo de la situación las que le otorgan una de las dos características. ¿Si usted estuviera en esta situación cómo la manejaría? ¡Algo para pensar!
Ya que he hablado un poco del conflicto, regresemos a la visualización inicial y contestemos la pregunta: ¿Habrán otras maneras de manejar esta situación? La respuesta es sí. Sin embargo, no se puede decir que existe una manera correcta para manejar todos los conflictos, la gerente podría haber explicado al empleado que estaba presionada por tiempo para la entrega del proyecto y la ayuda de este era necesaria para su cumplimiento. Al saber la causa el empleado se sentiría menos incómodo, no respondería con rabia, o lo haría de manera menos defensiva. La compañera no habría necesitado agredir al empleado y los dos hubieran trabajado juntos para cumplir con la fecha de entrega. Al regresar a su casa el empleado se mostraría menos estresado y más paciente con su familia. Tal vez podría haber abrazado a su esposa cansada y frustrada y, solo con este gesto, habría dejado de pegarle a su hijita. El perro no recibiría abuso y la muñeca viviría un nuevo día de paz. Cada uno de estos sencillos comportamientos puede realmente establecer una gran diferencia.
Algunas veces las decisiones que se toman en la solución de conflictos no son las más fáciles y agradables, pero recuerde que usted siempre tiene opciones y en sus manos está el establecer una diferencia positiva tanto en su vida como en la de quienes lo rodean.
(La autora es una profesional panameña radicada en Washington, D.C. Ella es Consultora de manejo de conflictos).