Ayer fue el último día del Festival Internacional de Artes Escénicas en Panamá, y una de sus funciones fue la realizada por el grupo “La Charada Títeres” de Guatemala con su espectáculo “Brevarios”, donde gran cantidad de niños pertenecientes a las escuelas aledañas al Casco Antiguo fueron los encargados de juzgar este drama.
El Teatro Anita Villalaz sirvió de escenario y el artista guatemalteco Rodolfo León y la española Larratz Iparragirre, narraron sin palabras, diversas historias transitables por diferentes universos.

Enfoque interactivo.
El famoso cuento de “La caperucita roja”, reconocido a nivel mundial y con el cual han crecido generaciones, es totalmente transformado en su versión inicial, ya que un carismático titiritero que ama tanto a su lobo que no quiere que sea el malo del cuento, se inventa una versión, en la que de una manera muy tierna les habla a los niños de los prejuicios, la amistad, la justicia y la ecología. Todo esto lo plasman los artistas por medio de juegos y gestos.
Luego llegó el turno de una bruja muy graciosa que por pícara y malvada, se ve afectada por su mal proceder, quien se vincula con la bruja de Blanca Nieves.

Y para finalizar, aquel cuentecillo del circo más pequeño del mundo, una bailarina avergonzada, un payasito nervioso, y un elefante, hicieron su mayor esfuerzo por maravillar a su respetable público.
No cabe duda de que cada una de estas narraciones son un llamado a la exaltación de los valores, al amor al prójimo y demás actitudes que ayuden a despertar la mentalidad de los infantes, para llegar a hacer hombres y mujeres productivos a la sociedad.
“Hemos participado en diversos festivales, pero venir aquí ha sido maravilloso. Hemos compartido con los niños y, lo único que esperamos es ayudar, aunque sea un poquito, con la educación y la cultura”, finaliza la titiritera Iparragirre.