La primera dama de Honduras, la española Aguas Ocaña de Maduro, apostó en Madrid por la educación de los niños y jóvenes hondureños "como motor para luchar contra la violencia y la pobreza" existente en aquel país centroamericano.
Ocaña dijo, en una entrevista con EFE, que la formación de los menores de edad, que representan la mitad de la población hondureña en un país en el que el 70 por ciento de los ciudadanos es pobre, es fundamental para contrarrestar la marginación, la violencia y la criminalidad.