Variedades

Aquellos días felices de Tatie

No la pensó como la obra maestra, sin embargo, la novela supera otras obras más reconocidas del autor.


H ay novelas que luego de leerlas dejan muchas interrogantes. "París era una fiesta", del premio Nobel de Literatura norteamericano Ernest Hemingway, es una de estas.

El lector, desde las primeras páginas, tiene que elegir si verá la novela como una obra producto de la ficción o la tomará como la memoria de los primeros años del Nobel, cuando los artistas necesariamente tenían que vivir en París para atrapar las musas.

Como cualquier otro "boom" de los que se viven en cada época, la capital francesa a principios del siglo XIX era un destino obligado para los artistas y los que aspiraban a serlo. En aquellos años, era común que escritores de diversas nacionalidades saliesen de sus países con muy poco equipaje, y sin más dinero que el necesario para pagar los costos del pasaje.

 

Ya en París, cada uno a lo que iba. La historia de Hemingway fue una de las tantas. Junto a su mujer viajó a París con una carta de recomendación de un amigo. En su país dejaba el periodismo que había ejercido desde muy joven.

Vine a escribir.
Tatie, como le llamaba su primera esposa, empieza a narrar en este libro aquellos primeros años, cuando la tarea de escribir era lo primero, sin importar que ese texto no tuviese comprador.

"Se escribe mejor con hambre", pudo advertir el muchos años después Nobel, que tenía que hacerlo porque no contaba con los recursos para un almuerzo, aunque la vida en las dos primeras décadas de ese siglo era muy económica.

 

Haciendo economías, Hem podía salir de viaje con mucha frecuencia junto a su esposa, quien durante los años que estuvo con el escritor nunca dio una muestra de reproche, situándola en el extremo contrario de la esposa del también escritor Scott Fitzgerald.

Scott y Hemingway eran amigos y compatriotas. El primero vendía con mucha facilidad los cuentos en las revistas, mientras que el segundo vivía aún momentos críticos.

Scott llevaba mucho camino recorrido, gracias a su primera novela, empero, vivía infeliz por no pertenecer a la clase alta y también por la vida que llevaba su esposa, Zelda, quien antes de internarse en un manicomio destruyó la carrera del escritor.

 

Otra versión.
Hem, durante estos años, reconoce que el género cuento no le dará el dinero para vivir, por ello, inicia a trabajar en una primera novela.

Desde aquellos momentos, los cafés y el vino estaban en el camino del Nobel. Cualquier celebración terminaba con una botella de vino. Sobre este hábito, el escritor dice que ni una copa antes de escribir, después que termine, podrá tomarse todas las que guste.

Libros prestados.
Tatie no contaba con los recursos para comprar libros, pero sí con una amiga dueña de una librería que le prestaba los títulos que quisiese. Así fue conociendo la literatura que escribían los famosos.

 

Dos versiones.
Los cuentos de Scott se vendían bien en las revistas porque escribía dos versiones. Una primera que le gustase a él mismo, y una segunda versión con el estilo y las alteraciones que le sugerían los editores de las publicaciones.

Aunque Hemingway dejó parte de su vida fuera del libro, presentó las piezas claves del rompecabezas de su gloriosa existencia.


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393204
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América