Lo que debió ser el inicio de un carnaval tradicionalmente autóctono, se convirtió en un ‘espectáculo pobre’ en donde de manera escasa se destacaron los mayores valores de la cultura panameña.
Y es que, esto lo pudimos constatar al ver la reacción del público que se dio cita la noche del viernes en la Vía España para presenciar la coronación de Debbie González, la soberana capitalina del “Carnaval Turismo 2004”.
El espectáculo tan esperado y que prometía ser la secuela de la celebración del Centenario de la República, arrancó con varias horas de retraso, provocando la desesperación de los espectadores.
Las presentaciones artísticas iniciaron y, para sorpresa de muchos, el encanto y esplendor de nuestro traje típico “brilló por su ausencia”; en su lugar, el grupo de jóvenes brasileños “Tropical Dreams”, al ritmo de la zamba, brindó al público la exhibición que nuestra pollera no pudo dar. Solamente el conjunto ‘Ritmos y Raíces Panameñas’ representó dignamente los bailes costeños de nuestro país.
Los integrantes de un grupo de baile, que en su presentación habían planeado danzar al ritmo de un popurrí del popular Pedrito Altamiranda, debieron cambiar toda su coreografía.
Para los miembros de la Junta de Carnaval, la organización del evento se concentró en mostrar una diversidad de razas, sin embargo, muchas de las personas entrevistadas exclamaron que no se hizo énfasis en resaltar los rasgos folklóricos de nuestro país.
Definitivamente ‘lo que se hace público no se debe al silencio’, y de esto nos pudimos percatar cuando sorpresivamente tuvimos acceso a la opinión de un familiar de una de las integrantes de la corte, quien no quiso revelar su nombre, a lo que nos comentó, “éste ha sido un espectáculo montado a la carrera, ni los atuendos de la reina y sus princesas van acorde con la ocasión ni el escenario que han preparado”.
En cuanto a los vestidos que lucían las integrantes de la corte, el Comité de Reina de la Junta del Carnaval detalló que los mismos eran diseños internacionales donados por la Asociación Chino Panameña; mientras que no brindaron detalles del creador de la corona que portaba la soberana.
Finalmente, una frase acertada fue exclamada por una señora mientras se abría paso para abandonar el lugar, “esperemos que mañana y pasado, vengan cosas de verdad sorprendentes”.