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Arte que gana más aceptación

La modalidad de tatuarse el cuerpo existe desde hace muchos años. Cuando nuestros abuelos escuchaban la palabra “tatuaje” de inmediato la relacionaban como un arte indebido: “Tatuarse no es de gente buena”, “el ‘tatoo’ es para gente vaga y fresca”, “es de malandrines”, “en el único lugar que puede conseguir trabajo es en un Call Center”, “¿quién les dará trabajos con ese poco de tatuajes?...


¡Interesante!
  • Cuando el Ejército de Estados Unidos necesitaba atraer más reclutas para las guerras en Irak y Afganistán, flexibilizó su código de vestimenta y permitió los tatuajes en el cuello y las manos. El Centro Pew de Investigaciones de Estados Unidos, encontró que el 38% de los encuestados de entre 18 y 29 años de edad tenían al menos un tatuaje en su cuerpo.

La modalidad de tatuarse el cuerpo existe desde hace muchos años. Cuando nuestros abuelos escuchaban la palabra “tatuaje” de inmediato la relacionaban como un arte indebido: “Tatuarse no es de gente buena”, “el ‘tatoo’ es para gente vaga y fresca”, “es de malandrines”, “en el único lugar que puede conseguir trabajo es en un Call Center”, “¿quién les dará trabajos con ese poco de tatuajes?...

Hoy, todo ese pensamiento quedó atrás, pues este arte ha venido rompiendo parádigmas, es democrático y, sobre todo, es mucho más que tinta sobre la piel.

 

Cada día son más los empleados jóvenes que tienden a tener tatuajes o piercings en alguna parte del rostro. Es increíble como esto ya no conlleva a reacciones escépticas o incluso negativas por parte de empresas o instituciones. La mentalidad ha cambiado.

Son pocos los casos en los que el tatuaje “puede” ser una limitación en Panamá, ya sea para ocupar puestos de trabajos como en bancos, administraciones gubernamentales o en puestos de alta gerencia, sean visibles o no.

 

Conversamos con Edi Rosas, de Red Line Tatoo Studio, quien lleva 16 años de experiencia, y nos contó que el pensamiento hacia las personas con tatuajes se cambió, pues entendieron que es un divertido y hermoso arte en la piel, con diversos estilos y también formas.

“Lo que sí es cierto es que ahora -para tener uno- debes tener un status económico-social alto y así poder pagarlo. Aunque todavía hay un grupo de personas que lo observan de una mala forma, para nosotros es una manera de expresarnos”, comentó el profesional de la tinta.

 

Rosas también explicó que en su momento fue discriminado - en varias ocasiones- por tener muchos en todo el cuerpo. “Yo, aparte de dedicarme a esto, soy un profesional, me gradué como Licenciado en Publicidad, pero lamentablemente todavía hay gente que te juzga por tu imagen. El tatuador es una persona que debe estar muy preparada, pero se dedica a esto porque es su pasión”, dijo.

Según comentaron en Red Line Tatoo Studio, son más los jóvenes los que se realizan este arte. Un dato muy curioso es que las mujeres son las mayores aficionadas.

Para el sociólogo José Clemente, hoy los tatuajes son un arte, pero aún se encuentran en los imaginarios sociales como si procedieran de grupos sociales, los cuales en el pasado eran estigmatizados como aquellos vinculados a delincuencia u otros actos no considerados morales en la sociedad. Pero, paulatinamente estas posiciones han ido variando, principalmente desde las nuevas generaciones. Llegó a la conclusión que con el pasar de los años ha tenido más y más aceptación.

 

“Existen posiciones muy conservadoras, muchas veces influenciadas por visiones religiosas, las cuales condenan este tipo de tatuajes por considerar que se encuentran con marcas relacionadas a fuerzas malignas”, dijo el especialista, quien también aseguró que nuestra cultura occidental, influida por el conocimiento religioso, fue la que al final construyó esta posición conservadora, que está agotada por las nuevas generaciones dando así un matiz de arte.

El sociólogo dio su opinión acerca de las barreras y obstáculos que viven un grupo mínimo de personas tatuadas a la hora de conseguir un trabajo. Esto lo define como “un acto discriminatorio, que ya no debe existir”.

“Definitivamente esto va a depender de la visión de quien la empresa o institución contrate. Por ejemplo, en lugares vinculados a entretenimiento de jóvenes es posible que esto no sea importante, pero en el otro extremo como por ejemplo en instituciones como la Policía Nacional, es un requisito no tener o eliminar los tatuajes”, destacó.

Ama y vive este arte

Aurelio Suira, fotógrafo profesional, confesó a ey! que tiene más de diez tatuajes en todo su cuerpo. “Son costosos, pero me gustan bastante. Por ahora, tengo trabajo y no he sido discriminado a mis 24 años”, comentó el profesional, quien le enseñará a su primogénito que este es un arte de sentimientos.


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945635
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América