La mayoría de los dueños de animales domésticos están "seguros" que sus mascotas son "inofensivas". No obstante, en gran parte de los estados de la nación, como dueño de un animal usted es responsable de los daños. Por eso debe aprender a tener un seguro para protegerse en la eventualidad que su perro u otra mascota ataque a una persona.
Los dueños de perros, sobre todo, saben que estos animales pueden volverse celosos si sienten que su territorio está siendo invadido o si se les molesta cuando comen. Nunca se sabe cuando un perro podría atacar a un amigo, pariente, extraño, e incluso al propio dueño.
Es importante que se familiarice con la póliza de seguro de su propiedad para ver qué protección le ofrece en caso de que su mascota ataque.
Muchas incluyen cláusulas específicas para cubrir los gastos médicos de la víctima y protegerse en caso de que ésta tome alguna acción legal en su contra a través de una demanda.
Si bien se sabe de muchas razas de perro peligrosas o más violentas que otras, en realidad cualquier perro puede herir a una persona. Normalmente los canes dóciles pueden morder cuando tienen miedo o cuando están protegiendo a sus cachorros, a sus dueños o su comida.
Según el Centro de Control y Prevención de las Enfermedades de Atlanta (Center for Disease Control and Prevention) hay aproximadamente 4.7 millones de mordidas de perros al año, de estas unas 800 mil sufren lesiones y un 50 por ciento de las víctimas son menores de 18 años.
Las mordidas de perros provocan una tercera parte de todas las demandas que reciben las aseguradoras.
Los reclamos tienen un costo anual de 310 millones de dólares, según datos del Instituto de Información de Seguros, una organización sin fines de lucro dedicada a la divulgación de datos sobre las aseguradoras en Estados Unidos.
Las estadísticas muestran además que entre 1979 y 1998 (según las cifras más recientes), en Estados Unidos los ataques de perros causaron la muerte a más de 300 personas; y el 70 por ciento de las mordidas ocurrieron en el hogar del propietario del perro.
Existen tres clases de leyes que imponen responsabilidad a los dueños de mascotas:
1. Un estatuto por mordedura de perro: Donde el dueño del animal es automáticamente responsable de cualquier herida o daño a la propiedad que el perro haya causado sin provocación.
2. La regla o fallo de una mordida: el dueño es responsable de alguna lesión que cause su perro si el dueño sabe que su perro podía incurrir en el daño. La víctima debe probar que el dueño sabía que el perro era peligroso.
3. Leyes por negligencia: El dueño es responsable de cualquier herida si fue negligente al controlar al mismo.